
Dirigentes blancos reclaman autocrítica profunda y descentralizada tras la derrota electoral
Jean Pierre DutraMARCELO TORTORELLA - Edil Partido Nacional
Tras los resultados adversos en las recientes elecciones internas, referentes del Partido Nacional levantaron la voz para exigir una autocrítica seria, profunda y descentralizada, que no solo analice lo ocurrido en campaña, sino que revise todo el ciclo político iniciado en marzo de 2020. El reclamo no apunta a castigar ni dividir, sino a aprender y reconstruir el músculo partidario de cara al futuro.
“No es una autocrítica para destruir, sino para construir y aprender de los errores”, comenzó señalando uno de los dirigentes blancos durante una intervención pública. Sin embargo, no tardó en marcar un punto clave: “No aprendimos. El Partido Nacional no aprendió que el gobierno no puede chuparse al partido. Eso ya pasó en los años 90 y volvió a pasar ahora”.
La crítica central gira en torno al debilitamiento del aparato partidario en favor del ejercicio de gobierno. “Los mejores dirigentes, los que tenían mejores perspectivas para conducir el partido, se fueron todos al Ejecutivo o al Parlamento. Y cuando eso pasa, es muy difícil mantener un partido fuerte, con identidad propia, con capacidad de representar realmente la voluntad popular y la soberanía partidaria”, explicó.
Desde esta visión, lo que ocurrió no fue un simple error táctico de campaña, sino el resultado de una suma de episodios y decisiones mal calibradas a lo largo del período. “No se trata de analizar solo por qué se perdió una elección. Se trata de ver todo lo que se hizo desde el 1º de marzo de 2020. Si tenemos un gobierno fuerte pero un partido débil, las consecuencias se ven después en las urnas”, aseguró.
Entre los aspectos señalados como fallas estructurales están las decisiones tomadas en el ejercicio de gobierno: qué se priorizó, qué se postergó, y cómo se comunicó. “Hay que analizar cuáles decisiones se tomaron mal o a destiempo, qué prioridades se desdibujaron, y qué impacto tuvo eso en el comportamiento electoral de la gente”, dijo el dirigente.
Un dato que resaltaron con preocupación es el contraste entre la alta aprobación del presidente y el resultado electoral del Partido Nacional. “Teníamos un presidente con una imagen impresionante, valorado incluso por quienes no eran afines al partido. Pero a la hora del voto, el Partido Nacional como líder de la coalición se desinfló. ¿Qué falló ahí? Eso hay que estudiarlo con seriedad”, reflexionó.
Pero la autocrítica no se quedará en la capital. Uno de los elementos más valorados por la dirigencia es que este proceso se llevará adelante de forma descentralizada, con participación activa de las bases. “Esta vez la autocrítica no se va a hacer solamente en Montevideo. Se va a hacer en cada uno de los departamentos. Porque a quienes les debemos una respuesta es a los militantes. Son ellos quienes pusieron la cara, el tiempo y la voluntad en cada territorio, y merecen una explicación”, afirmaron.
El mensaje es claro: el Partido Nacional debe reconstruirse desde abajo, revisar su funcionamiento interno, corregir errores de conducción y volver a conectar con la ciudadanía. De lo contrario, advierten, la desconexión entre la estructura partidaria y el gobierno puede seguir profundizándose, con costos aún mayores.
Con la vista puesta en octubre, el Partido Nacional enfrenta un momento clave: mirarse al espejo, reconocer sus fallas y fortalecer su identidad partidaria para recuperar la confianza de sus votantes.


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