
Uruguay pierde mercado de arroz y lana fina en Irán desde 2018 por embargos que impiden cobros
Laura Pereyra
Desde 2018 Uruguay ha visto cómo se esfuma un histórico mercado para sus exportaciones de arroz y lana fina hacia Irán. A pesar de diversos intentos diplomáticos, los embargos financieros y comerciales sobre Irán han imposibilitado el cobro de los embarques, llevando a los importadores iraníes a cambiar su abastecimiento hacia India y Pakistán.
Alfredo Lago, presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA), explicó en una entrevista con Radio Rural que, aunque en esa época se hicieron gestiones oficiales para desbloquear la situación, no tuvieron éxito. Desde la segunda presidencia de Tabaré Vázquez se desplegaron esfuerzos, incluso con la visita del entonces vicepresidente Raúl Sendic a Teherán, pero sin lograr acuerdos concretos.
“Uruguay durante años envió arroz blanco y lana fina a Irán. En 2016, el canciller Rodolfo Nin Novoa destacó esos envíos como parte del comercio bilateral”, recuerda Lago, citando declaraciones oficiales. No obstante, los embargos estadounidenses hacia Irán impiden que los pagos se concreten vía el sistema financiero internacional .
A consecuencia de ello, importadores iraníes optaron por abastecerse de arroz en países libres de restricciones financieras. India y Pakistán han tomado la posta, consolidando su posición como proveedores confiables y evitando las trabas que afectan a Uruguay.
Lago destaca que desde 2018, “ya no se han concretado negocios en esa región debido a los embargos para poder cobrar las mismas”, confirmando que en esos siete años el flujo comercial se estancó. Incluso esfuerzos diplomáticos avanzados —como el viaje de Raúl Sendic a Teherán para destrabar el bloqueo del sistema bancario iraní para pagos con Uruguay— resultaron infructuosos, sin negociaciones exitosas que se plasmaran en contratos.
Este desplome del comercio con Irán, un mercado con tradición para el arroz uruguayo y la lana fina, es especialmente doloroso porque coincidió con un periodo en que el sector arrocero enfrentaba un entorno global complejo: desde aumentos de costos internos hasta competencia regional. Igualmente, para las lanas, si bien en 2024 el sector uruguayo gozó de un repunte en exportaciones (44 % y 85 millones de dólares totales), el mercado iraní quedó inaccesible.
Lana fina, otro rubro afectado
En paralelo al arroz, Uruguay también exportaba lana fina a Irán, aprovechando su reconocida calidad internacional.
Sin embargo, las mismas restricciones financieras han interrumpido los envíos y pagos. En otros destinos, como Japón, el sector mostró éxito, pero Irán quedó fuera de la ecuación, sin poder pagar los embarques.
Gestiones diplomáticas sin resultado
Uno de los últimos intentos relevantes ocurrió en la presidencia de Tabaré Vázquez (2015‑2020). El vicepresidente Raúl Sendic visitó Teherán con el objetivo de reconectar los lazos comerciales y habilitar formas de pago alternativas, saltándose los canales bloqueados. Sin embargo, Sendic no logró firmar acuerdos con instituciones financieras iraníes ni bancos intermediarios que permitieran pagos seguros.
Desde entonces, ni el gobierno encabezado por Luis Lacalle Pou ni el presente han logrado reactivar sellos comerciales con Irán. El problema principal persiste: sin canales de cobro operativos, Irán no contrata. A su vez, tanto India como Pakistán ofrecen arroz a precios competitivos, sin enfrentar las mismas barreras, capturando la cuota de mercado que Uruguay dejó libre.
La magnitud del impacto
Los números reflejan una abrupta caída. Desde una disminución anualizada del 66,7 % en exportaciones a Irán, Uruguay pasó a cero en el rubro arroz. Sumado al estancamiento de las ventas de lana fina, la balanza total bilateral quedó profundamente afectada.
Para la agroindustria uruguaya, la pérdida de Irán significa no solo el cierre de un cliente histórico, sino también la imposibilidad de aprovechar plenamente su capacidad de producción. En el caso del arroz, en los ciclos 2018‑2023 el sector logró comercializar buena parte de la zafra en mercados alternativos (Irak, Perú, México), pero siempre con la sensación de potencial desperdiciado por no poder acceder a Irán .
¿Hay esperanza de reactivación?
Según Lago, sin cambios sustanciales en la geopolítica del embargo iraní —como una autorización de pagos vía bancos de terceros o la inclusión de Uruguay en exenciones legales— el panorama se mantiene cerrado. Tampoco la firma de acuerdos comerciales con otros bloques (como Mercosur‑UE) soluciona esta limitación específica.
El desafío para Uruguay será buscar mecanismos que permitan sortear los embargos (como criptomonedas o sistemas alternativos de pago), aunque esto implica riesgos financieros y exige apoyo diplomático fuerte. También podría enfocarse en fortalecer los canales con otros mercados, reduciendo la dependencia del desenlace con Irán.
Actualmente, Irán atraviesa una compleja situación geopolítica marcada por tensiones con Estados Unidos e Israel, así como su participación indirecta en conflictos regionales como la guerra en Gaza y el apoyo a milicias en Líbano, Yemen e Irak. Las sanciones económicas impuestas por potencias occidentales siguen vigentes, afectando fuertemente su economía y limitando sus vínculos comerciales internacionales. Este escenario refuerza las restricciones para países como Uruguay, que enfrentan serias dificultades para operar financieramente con el mercado iraní.


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