
La ARU advierte por impacto de conflicto comercial con Turquía
Laura Pereyra
La exportación de carne y ganado en pie desde Uruguay atraviesa un momento delicado. Cerca de 2.900 cabezas de ganado uruguayo se encuentran varadas en el carguero Spiridon II, frente al puerto de Bandırma, Turquía, desde el 21 de octubre pasado
Según el gobierno turco, el problema radica en la falta de coincidencia entre los animales embarcados y las listas de importación, además de que algunos animales no llevaban aretes ni chips de identificación electrónica. Por su parte, las autoridades uruguayas sostienen que el tema no tiene origen sanitario sino que se trata de "un diferendo comercial entre exportador e importador".
Para el presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU), Rafael Ferber, esta situación “es inadmisible” porque aunque “es un tema entre privados”, tiene repercusiones para la imagen del país. Él enfatizó que “hay que defender la marca y nuestro sistema de trabajo”.
Asimismo, Ferber recordó que los productores envían ganado bajo rigurosos protocolos de bienestar animal y que confían en el trabajo del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) para certificarlo antes del embarque. Señaló que, frente a casos como detección de residuos, “no puede haber dudas de que se llega al que provocó el problema”.
La preocupación de Ferber sobre este episodio se suma a la presión ejercida por organizaciones de bienestar animal, que denuncian que los bovinos han sufrido confinamiento prolongado, hacinamiento, falta de ventilación y muertes durante la espera en el barco. Por ejemplo, la Animal Welfare Foundation reporta la muerte de al menos 58 animales
A pesar de este incidente, desde el MGAP han señalado que “la relación comercial con Turquía y el estatus sanitario de Uruguay se mantienen”. Se informa que en breve otro cargamento con miles de cabezas de ganado estará en camino hacia ese mismo destino.
Las claves que resaltamos para el agro uruguayo:
Este episodio arenas la credibilidad del sistema de exportación de ganado en pie, un negocio en el que Uruguay tiene tradición.
La certificación sanitaria, trazabilidad y bienestar animal aparecen una vez más como elementos estratégicos para mantener mercados externos.
La responsabilidad del productor, junto con la calidad de los procesos del Estado, se vuelve clave para evitar impactos de reputación que trascienden el negocio individual.
Aunque el problema surgió en un contrato privado, la marca país está en juego. Como lo dijo Ferber: “Cuidar estos temas es parte de la seriedad que le damos como país al negocio”.
¿Qué puede venir?
El seguimiento de este caso es importante porque puede generar discusiones sobre la continuidad o regulación del comercio de ganado en pie, las exigencias para exportadores y las salvaguardas para Uruguay como exportador confiable. También plantea la necesidad de mayor transparencia y gestión conjunta entre productores, exportadores e instituciones sanitarias.


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