El diputado del Partido Colorado, Walter Verri, se refirió a la posibilidad de que el actual gobierno de Yamandú Orsi analice incorporar a ANCAP al desarrollo del hidrógeno verde, una alternativa energética que busca posicionar a Uruguay en el mapa de las energías renovables del futuro. En diálogo con medios sanduceros, Verri —quien fue subsecretario de Industria en la administración anterior— explicó las razones por las cuales el gobierno del expresidente Luis Lacalle Pou decidió no involucrar a la empresa estatal en el negocio y advirtió sobre los riesgos financieros de hacerlo.
“Nosotros tomamos la decisión de que ANCAP no participara en ese tipo de emprendimientos, y lo hicimos con fundamentos. No porque estuviéramos en contra del hidrógeno verde como concepto, sino porque entendimos que no era el rol de ANCAP asumir ese tipo de riesgos. Si el nuevo gobierno quiere hacerlo, está en su derecho, pero ya sabemos cómo terminan esas aventuras”, expresó el legislador colorado.
Verri recordó que la decisión se tomó luego de un largo proceso de análisis dentro del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), en el que también participaron el entonces ministro Omar Paganini y el presidente de ANCAP de aquel momento, Alejandro Stipanicic, quien finalmente presentó su renuncia. “Yo fui uno de los que más insistió en que ANCAP no debía involucrarse. Tuvimos diferencias con Stipanicic, que quería avanzar, pero tanto Paganini como yo, y el propio presidente de la República, entendíamos que no correspondía”, explicó.
El diputado enfatizó que el papel de ANCAP debía limitarse a la venta de insumos, en este caso dióxido de carbono (CO₂) proveniente de su planta de ALUR en Paysandú, que sería utilizado por empresas privadas en el proceso de producción de metanol verde. “Nosotros vendemos un subproducto que antes se tiraba a la atmósfera, y eso ya genera ganancia para el Estado sin asumir ningún riesgo. Ese es el camino que defendimos”, sostuvo.
Verri advirtió que involucrar a ANCAP directamente como socio o inversor en megaproyectos de esta naturaleza podría comprometer nuevamente las finanzas de la empresa pública. “Uruguay ya tiene experiencia en eso. Basta recordar los 600 millones de dólares que el Estado tuvo que inyectar para evitar la quiebra de ANCAP en 2015. Fue consecuencia directa de una serie de malas decisiones empresariales tomadas durante gobiernos anteriores del Frente Amplio”, remarcó.
El legislador recordó ejemplos como Cementos del Plata, Pluna, Cassanello y la planta de cal, que catalogó como “aventuras empresariales con pérdidas millonarias”. “La planta de cal en Treinta y Tres, por ejemplo, nunca logró amortizar la inversión. Tenía un solo cliente, una central hidroeléctrica brasileña a carbón, que además era altamente contaminante. Hoy esa planta casi no opera y la inversión se perdió. ¿Queremos repetir la historia?”, se preguntó.
A su entender, los proyectos de hidrógeno verde deben desarrollarse con capitales privados, mientras el Estado cumple un rol regulador, facilitador y de acompañamiento tecnológico, pero sin arriesgar recursos públicos. “Si hay empresas que quieren invertir dos mil millones de dólares en el hidrógeno verde, bienvenido sea. Pero que el riesgo lo asuman ellas. El Estado no tiene por qué meterse en negocios que pueden salir mal”, enfatizó.
Consultado sobre la intención del gobierno actual de revisar la resolución adoptada por la entonces ministra Elisa Facio y él mismo como subsecretario, Verri aseguró que no se opone al debate, pero dejó clara su postura: “Si el gobierno entiende que ANCAP debe ser socio, que lo haga. Pero cuando se asumen esos riesgos, también hay que estar dispuesto a asumir las consecuencias. Nosotros creemos que el camino correcto es otro”.
Finalmente, el diputado sanducero defendió el proceso llevado adelante en Paysandú con el proyecto de HIF Global, donde ANCAP participa únicamente como proveedor del CO₂ de ALUR. “Esa es una relación comercial sana: ellos compran, nosotros vendemos. Sin poner dinero, sin riesgos, y con beneficios ambientales porque aprovechamos un residuo industrial. Eso sí es una buena política pública”, concluyó.
Para Verri, el futuro energético del país debe avanzar hacia fuentes renovables, pero con prudencia, control y responsabilidad fiscal. “El hidrógeno verde puede ser parte del futuro, pero no a cualquier costo. Ya pagamos muy caro por errores anteriores. No podemos permitirnos volver atrás”, sentenció.









