
Tamberos sin respuestas: gremiales reclaman diálogo urgente con el gobierno
Laura Pereyra
La distancia entre el discurso oficial de apoyo al sector lechero y las acciones concretas sigue creciendo, según denuncian gremiales de productores. En medio de un escenario complejo, marcado por el conflicto en Conaprole y el derrame de leche en algunas plantas, los tamberos advierten que no han sido escuchados por las autoridades nacionales.
Leandro Noya, presidente de la Sociedad de Productores de Leche de Rodríguez, expresó que en julio solicitaron reuniones tanto con el Ministro de Ganadería como con la Ministra de Industria, con el fin de transmitir su visión sobre la coyuntura que atraviesa el sector. “Hasta ahora no hemos tenido una respuesta. Ni siquiera un rechazo. No sabemos si no quieren o no pueden hablar con nosotros”, lamentó.
Ante la falta de respuesta, las gremiales decidieron elevar el reclamo al propio presidente Yamandú Orsi, con una carta enviada el pasado 2 de septiembre. Tampoco hubo retorno. “No es un pedido aislado. Todas las gremiales lecheras coincidimos en que hay que estar unidas y apoyar nuestra industria”, aseguró Noya.
El malestar no se limita a la falta de diálogo. Los productores ven contradicciones entre el discurso del gobierno —que presenta a la lechería como sector clave para el desarrollo productivo— y decisiones concretas que van en sentido contrario. Entre ellas, la ausencia de fondos para el Instituto Nacional de la Leche (INALE) en el actual presupuesto.
“Si no hay cambios, en seis meses INALE se queda sin recursos. Esto también lo hemos planteado, pero no hay señales de que nuestras advertencias estén siendo consideradas”, advirtió el dirigente. Para los productores, dejar sin respaldo al instituto es otro golpe que pone en riesgo el desarrollo del sector.
La tensión se acumula. Noya no descartó la posibilidad de que se realicen manifestaciones en el corto plazo: “Se ha estado hablando entre productores. No es lo que queremos, pero si no se nos escucha, ¿qué otra opción nos queda?”.
El conflicto en Conaprole, que derivó en el derrame de miles de litros de leche, fue el detonante de una preocupación más profunda: la pérdida de productores lecheros de forma constante. “El cierre de una planta es grave, pero nosotros perdemos productores todos los días. Y eso también es una emergencia”, concluyó Noya.
En un país que históricamente ha vinculado su identidad productiva a la lechería, los tamberos sienten que están siendo dejados de lado. Aseguran que seguirán insistiendo por los canales institucionales, pero también advierten que el tiempo se agota.


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