
Ojeda pidió diferenciar los casos de personas en calle y planteó internaciones con enfoque médico
Esteban OberttiEl senador del Partido Colorado, Andrés Ojeda, se refirió en La Mañana de la Radio de CW 35 Radio Paysandú a la situación de las personas que viven en la calle y planteó la necesidad de avanzar hacia respuestas más específicas, con mayor capacidad de diagnóstico y con herramientas que contemplen la salud mental, las adicciones y las posibilidades reales de reinserción social.
Ojeda marcó una diferencia que consideró clave en el debate público: no es lo mismo hablar de “internación” que de retiro compulsivo de la calle. Según explicó, cuando se menciona la internación, muchas personas interpretan que se trata simplemente de sacar a alguien del espacio público, pero para el senador el concepto debe estar asociado a una intervención médica, especialmente en aquellos casos donde existen problemas psiquiátricos, consumo problemático de sustancias o deterioro severo de las condiciones personales.
“Cuando tú decís internación, en general la gente lo que entiende es un retiro compulsivo de la calle”, señaló. Sin embargo, aclaró que una internación compulsiva implica otro nivel de intervención: “generalmente en términos psiquiátricos, o sea, que tenga un componente de rehabilitación de sustancias y que tenga también un componente de tratamiento de salud mental”.
Para Ojeda, el objetivo de una medida de este tipo no debería ser solamente sacar a una persona de la vía pública, sino generar condiciones mínimas para que pueda volver a integrarse a la vida en sociedad. En ese punto, sostuvo que la discusión debe ir más allá de la asistencia inmediata y contemplar qué herramientas reales tiene esa persona para sostener un proceso de recuperación.
El senador remarcó que, aun cuando el Estado pueda ofrecer una oportunidad laboral, económica o habitacional, no siempre la persona está en condiciones de aprovecharla. “Más allá de la oportunidad económica que nosotros podamos dar, que puede existir o no, tiene que estar en condiciones mínimas, humanas, de aprovecharla”, expresó.
Ese fue uno de los ejes centrales de su planteo: antes de definir una respuesta uniforme, se debe entender con mayor claridad qué situaciones existen dentro de la población en calle. Ojeda advirtió que no todas las personas atraviesan el mismo cuadro ni requieren el mismo tipo de intervención.
“No toda la gente en calle está en las mismas condiciones”, afirmó. A partir de esa mirada, propuso pensar en “sectores y niveles” de atención, de manera que las políticas públicas puedan adaptarse a cada realidad. Según sostuvo, contar con un diagnóstico más preciso permitiría ordenar la respuesta del Estado y evitar soluciones generales para problemas que son muy distintos entre sí.
Ojeda planteó que sería necesario identificar distintos perfiles dentro de la población en situación de calle: personas con consumo problemático, con problemas de salud mental, con pérdida reciente de vivienda, con dificultades económicas o con deterioros más profundos que hacen inviable una reinserción inmediata sin tratamiento previo.
En la entrevista, el senador reconoció que se trata de una problemática compleja, que no puede resolverse de un día para el otro. “No es que uno va a arreglar el lío de un día para otro”, señaló, al explicar que las respuestas deben construirse por etapas y con criterios claros.
Su planteo apunta a una discusión que viene ganando espacio en la agenda política y social: qué hacer frente al aumento de personas viviendo en la calle, cómo intervenir cuando hay riesgos para la propia persona o para terceros, y hasta dónde puede llegar el Estado cuando alguien no acepta voluntariamente una asistencia.
Para Ojeda, el punto de partida debería ser un relevamiento serio de cada caso. No solo contar cuántas personas están en calle, sino comprender qué necesidades tiene cada una, qué nivel de autonomía conserva y qué tipo de intervención requiere.
En ese marco, defendió la necesidad de que las políticas públicas no se limiten a ofrecer recursos, refugios o apoyos económicos, sino que también incluyan abordajes médicos y terapéuticos cuando la situación lo amerite.
El senador colorado dejó planteado que el país necesita discutir con más profundidad este tema, sin simplificaciones y sin respuestas automáticas. Para él, la clave está en diferenciar, diagnosticar y actuar según la gravedad de cada situación.
“Si tuviéramos un diagnóstico, podríamos saber qué tipos de población tenemos”, sostuvo, marcando que ese podría ser el primer paso para una política más efectiva frente a una realidad que preocupa cada vez más.


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