
Paysandú ya tiene 50 BiblioHeladeras y ahora los libros viajarán en Copay
Paola RubboPaysandú sigue sumando espacios para acercar la lectura a la comunidad. La red de BiblioHeladeras alcanzó la número 50 y continúa creciendo con nuevas inauguraciones previstas para los próximos días, en una propuesta que nació a fines de 2017 y que hoy se transformó en una experiencia cultural, educativa y comunitaria.
La iniciativa fue destacada por Mabel De Agostini, referente del Plan Nacional de Lectura, y por Cinthia Aliandre, de la Escuela 45 de San Francisco, quienes participaron de la nota y pusieron en valor el impacto que este proyecto tiene en centros educativos, barrios, escuelas rurales y distintos puntos del departamento.
De Agostini recordó que el desafío comenzó a fines de 2017 en el SECAP, cuando se desempeñaba como tallerista de lectura y escritura por el Ministerio de Educación y Cultura. A partir de allí, la propuesta fue creciendo de la mano de la Dirección Nacional de Educación y del Plan Nacional de Lectura, hoy Programa de Lectura del Uruguay.
“Estamos con la red de BiblioHeladeras, desafío que surgió a fines del año 2017 en el SECAP, cuando yo era tallerista de lectura y de escritura por el Ministerio de Educación y Cultura”, explicó.
El proyecto tiene una idea simple, pero muy potente: transformar heladeras en pequeños espacios comunitarios de lectura, donde las personas puedan retirar libros, dejar otros, compartir historias y acercarse al mundo de la lectura de una manera libre, cercana y accesible.
En ese camino, la red acaba de inaugurar su BiblioHeladera número 50 en la Escuela 106, pero el crecimiento no se detiene. Según adelantó De Agostini, en la próxima semana habrá dos o tres inauguraciones más, lo que demuestra que la iniciativa sigue ganando fuerza en Paysandú.
Uno de los puntos más destacados de la entrevista fue el anuncio de una nueva BiblioHeladera junto a Copay. De Agostini contó que se alcanzó un acuerdo con la empresa cooperativa sanducera para que los libros también puedan viajar en ómnibus.
“Hicimos un acuerdo con Copay de que los libros viajen por Copay, nuestra empresa, nuestra cooperativa sanducera”, señaló.
La BiblioHeladera de Copay será instalada durante el mes de junio y estará ploteada con el logo de la empresa. La idea es que los usuarios puedan subir al ómnibus, encontrar un libro y acompañar su viaje con una lectura.
“Está quedando hermosa, va a llevar libros a todos los usuarios que así quieran y que puedan leer, que suban al ómnibus acompañados de un libro”, expresó De Agostini.
La presencia de Cinthia Aliandre, de la Escuela 45 de San Francisco, también refuerza el vínculo que esta red mantiene con la educación pública y con las comunidades del interior. Las escuelas no solo reciben un nuevo espacio de lectura, sino que se transforman en puntos de encuentro para niños, familias y vecinos.
Ese aspecto comunitario es una de las claves del proyecto. En muchas oportunidades, la llegada de una BiblioHeladera a una escuela rural moviliza a toda la zona. De Agostini contó que han llegado a lugares con muy pocos alumnos, pero donde la inauguración convoca a familias enteras y a la comunidad cercana.
“Llegar a escuelas rurales que de repente tienen tres alumnos, pero que juntan a todo lo que es familia y a la comunidad cercana, y ver disfrutar a la gente y los niños de un espacio cultural como es la BiblioHeladera, es maravilloso”, expresó.
Para quienes impulsan la red, cada inauguración tiene algo especial. No se trata únicamente de instalar una heladera con libros, sino de generar un espacio cultural abierto, donde la lectura circule y donde cada persona pueda sentirse parte.
De Agostini definió la experiencia como una “red mágica” y destacó que en estos años vivió momentos muy emotivos. “Realmente he vivido cosas muy bonitas y ser parte de esta red mágica, de verdad”, afirmó.
La propuesta también convoca a la comunidad a colaborar. La invitación es a acercarse, donar libros en buen estado, retirar otros y mantener vivo el intercambio. Libros que una persona ya leyó pueden convertirse en una nueva oportunidad para un niño, un adolescente, un adulto o una persona mayor.
“Invitar no solo por el hecho de tener una heladera, que la gente colabore, que la gente se acerque, que traiga libros, que de repente ya los vieron, que puedan llevar otro”, señaló.
El objetivo es estimular la lectura en todas las edades. De Agostini remarcó que las BiblioHeladeras están pensadas para niños, adolescentes, adultos y adultos mayores, porque el acceso a la cultura debe ser amplio y compartido.
“La cultura es para todos”, resumió.
Con 50 BiblioHeladeras inauguradas, nuevas aperturas en camino y una próxima instalación en Copay, Paysandú consolida una red que nació como un desafío y hoy se expande como una verdadera herramienta de encuentro, lectura y comunidad.


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