ALUR avanza en su acuerdo con la multinacional HIF Global y se posiciona como proveedor estratégico de materia prima para la producción de combustible verde. Así lo confirmó el presidente de la empresa, Marcelo Sadrés, en entrevista con Radio Paysandú, donde explicó el alcance del proyecto y el rol que tendrá la compañía uruguaya.
“El proyecto de HIF es bien ambicioso, es mucho más amplio y excede lo que tiene que ver con el propio posicionamiento o el rol de ALUR”, señaló Sadrés. En ese marco, precisó que la participación de la empresa estatal estará centrada en el suministro de dióxido de carbono (CO₂), un subproducto de sus procesos industriales.
“El rol de ALUR en este momento ha quedado reducido a ser proveedor de la materia prima, del dióxido de carbono”, explicó. Ese CO₂ es generado durante la producción de bioetanol y, actualmente, no es aprovechado comercialmente. “Hoy ese CO₂ se ventea, termina en el aire. No se está utilizando”, indicó.
El acuerdo con HIF Global abre la posibilidad de transformar ese subproducto en un insumo clave para la elaboración de e-metanol, un combustible sintético considerado estratégico en la transición energética. Según detalló Sadrés, el proceso implica la electrólisis del agua para obtener hidrógeno, que luego se combina con dióxido de carbono para generar e-metanol, el producto final que comercializa la multinacional.
“Parte de ese dióxido de carbono sería el que se tomaría de nuestra planta industrial”, explicó. Para ALUR, esta iniciativa representa una doble oportunidad. Por un lado, permitirá generar ingresos a partir de un subproducto que hoy no tiene aprovechamiento económico. “Poder comercializar ese CO₂ y sacar un rédito económico es interesante”, afirmó.
Pero además, el CO₂ que produce ALUR tiene una característica diferencial: es de origen biogénico y renovable. “Es la misma molécula, pero en los mercados internacionales el valor cambia porque se trata de CO₂ biogénico. Eso le da un plus”, sostuvo el presidente de la empresa.
Desde el punto de vista ambiental, el proyecto también tendría un impacto significativo. Actualmente, el bioetanol producido por ALUR permite reducir en un 74% la huella de carbono respecto a su sustituto fósil, según estudios preliminares mencionados por Sadrés. Sin embargo, si se lograra capturar y utilizar el CO₂ generado en el proceso productivo, el balance podría ser aún más favorable.
“Si lográramos capturar y utilizar ese CO₂, nuestro bioetanol prácticamente pasaría a ser carbono neutral, es decir, con emisiones netas cero”, destacó. Este avance no solo fortalecería el posicionamiento de ALUR, sino que también aportaría al cumplimiento de los compromisos ambientales asumidos por Uruguay en materia de reducción de emisiones.
En un escenario global donde la descarbonización es una prioridad, contar con combustibles carbono neutrales representa una ventaja competitiva. “Si quisiéramos explorar mercados, tener un combustible carbono neutral hoy en el mundo es de mucho valor”, afirmó Sadrés.
El acuerdo con HIF Global se enmarca en un contexto de transición energética que, según el presidente de ALUR, presenta desafíos y oportunidades. La empresa uruguaya, que ya ha consolidado su producción de bioetanol, busca ahora dar un paso más en la cadena de valor, integrándose a proyectos internacionales de combustibles sintéticos.
Aunque el desarrollo integral del proyecto depende de múltiples factores y decisiones de inversión, en ALUR se muestran expectantes y con voluntad de avanzar. “Estamos a la expectativa y con ganas de que el proyecto salga”, expresó Sadrés.
La eventual concreción del acuerdo no solo implicaría un nuevo ingreso para la empresa, sino también un aporte estratégico al posicionamiento del país en la economía verde. Con la valorización del CO₂ biogénico y la posibilidad de producir combustibles con balance neutro de carbono, ALUR se proyecta como un actor relevante en la nueva matriz energética regional.










