Paysandú se planta ante ANCAP por la Cementera

“No podemos perder una fuente de trabajo más” Nicolás Olivera encabezó una delegación multipartidaria para expresar la preocupación del departamento por el futuro del negocio del Portland
Actualidad27 de febrero de 2026Esteban OberttiEsteban Obertti

El intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, encabezó una delegación institucional que se reunió con el directorio de ANCAP para manifestar la profunda preocupación del departamento ante el futuro de la planta de Portland y la eventual reducción de la actividad en la Cementera local.

La delegación estuvo integrada por los tres diputados del departamento representantes del Partido Nacional, Partido Colorado y Frente Amplio, además de ediles de las distintas bancadas de la Junta Departamental, en una señal de unidad política frente a un tema que consideran estratégico para Paysandú.

Olivera explicó que el encuentro se dio en un contexto complejo, marcado por la situación deficitaria del negocio del Portland. “Estamos preocupados, por supuesto, porque la situación del negocio del Portland vuelve a poner arriba de la mesa que es deficitario”, señaló.

Si bien el directorio de ANCAP no ha adoptado oficialmente una decisión, los estudios técnicos y las hojas de ruta que maneja el ente indican que sería esperable una resolución que implique resentir la actividad en la planta de Paysandú. Ese escenario, advirtió el intendente, tendría consecuencias directas en el empleo y en la dinámica productiva del departamento.

“Dentro de los escenarios que se manejan, se supone reubicar personal y ver la forma en que el impacto no sea tan negativo. Pero va a impactar negativamente”, afirmó Olivera con claridad.

El jefe comunal sostuvo que la delegación fue categórica al transmitir que, si bien comprenden la necesidad de revertir la situación deficitaria del negocio, Paysandú no puede ser quien pague el precio de esa reestructura. “Entendemos la situación de ANCAP y que tiene que ser un negocio que revierta su situación, pero que no sea Paysandú el que pague el precio”, enfatizó.

En ese sentido, anunció que el próximo paso será dialogar con el gobierno nacional para que se revea la eventual decisión o, en su defecto, se planteen alternativas que compensen el impacto. “Si a partir de esa decisión se va a dejar de perder dinero, entonces cómo se va a capitalizar. Lo que Paysandú no resiste es que se sigan descapitalizando los procesos productivos”, expresó.

La preocupación, según indicó, trasciende lo estrictamente económico y se vincula con la defensa del entramado productivo del departamento. “No resistimos que se pierda una sola fuente de trabajo más y que se resienta un solo proceso productivo”, sostuvo.

Olivera destacó especialmente el carácter multipartidario de la delegación que viajó a Montevideo, señalando que la presencia conjunta de representantes de todos los partidos políticos refleja la dimensión del problema. “Hoy vino todo Paysandú. Vinieron los tres diputados del departamento, las tres bancadas de la Junta Departamental y el intendente. Eso habla de una preocupación genuina que no tiene que ver con colores políticos”, subrayó.

Para el intendente, la situación encendió “luces amarillas” en el departamento y exige una respuesta responsable y coordinada. La Cementera de Paysandú ha sido históricamente una fuente clave de empleo y actividad económica, por lo que cualquier reducción en su operativa repercute no solo en los trabajadores directos, sino también en proveedores y en el movimiento comercial local.

El planteo de la delegación apuntó a que, más allá de las decisiones técnicas y financieras que deba adoptar ANCAP, se contemple el impacto territorial y se generen mecanismos de compensación o reconversión que eviten un deterioro mayor en el tejido productivo sanducero.

Mientras el directorio del ente analiza los próximos pasos, Paysandú dejó en claro que defenderá sus fuentes laborales y exigirá alternativas que permitan sostener la actividad económica del departamento.

El futuro del negocio del Portland sigue en evaluación, pero el mensaje político fue contundente: la comunidad sanducera está unida en la defensa de su industria y no está dispuesta a resignar más empleo ni más producción.

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