La problemática del vertedero municipal de Paysandú sigue generando creciente preocupación entre los vecinos de las zonas aledañas. Las columnas de humo, la contaminación y los años de falta de soluciones han llevado a los habitantes de Casa Blanca, Colonia Paysandú y San Félix a levantar nuevamente la voz.
En diálogo con Somos de Acá, Oscar Martínez, vecino de la zona, relató con firmeza el drama cotidiano que viven las familias y advirtió que la situación ambiental es mucho más grave de lo que se piensa.
“La contaminación está en el aire, en las napas y en las pasturas. No sabemos qué agua están tomando los vecinos. Las napas están completamente contaminadas”, expresó Martínez, visiblemente preocupado.
“El humo invade todo, incluso el frigorífico”
El vecino explicó que, durante las noches, el humo se vuelve insoportable y se adentra en las viviendas, afectando la salud de adultos mayores, niños y bebés. Pero además, aseguró que el problema trasciende lo domiciliario: alcanza a los animales, a las pasturas y al propio frigorífico cercano.
“Anoche fue terrible. El humo entraba en todas partes. Imagínese el frigorífico, con todo el humo encima. Cuando se trabaja y los animales respiran ese aire, las partículas se adhieren a la carne. Y esa carne se exporta. Es algo muy serio”, señaló.
Martínez recordó que los reclamos no son nuevos. Desde hace más de 15 años, los vecinos exigen una solución real y permanente, sin distinción de partidos ni gobiernos. “Pasaron varias administraciones y siempre lo mismo. Nos prometen que van a hacer algo, pero todo queda en palabras. No hay respuestas concretas”, lamentó.
“No es un fuego intencional, es interno y viene de abajo”
Uno de los puntos más graves señalados por los vecinos es que el fuego que provoca el humo no se debe, según ellos, a actos vandálicos o incendios recientes, sino a la combustión interna de los desechos que están acumulados en profundidad.
“Dicen que el fuego es intencional. No es así. Esto arde desde hace años, desde abajo. El vertedero tiene más o menos 15 metros de profundidad, y el fuego está allí, interno, debajo de la basura. Le echan agua arriba, apagan un poco, pero desde abajo sigue ardiendo”, explicó Martínez.
El vecino insistió en que esta situación se agrava con el paso del tiempo y que cada año la contaminación alcanza mayores dimensiones. “Estamos respirando veneno. Es una contaminación terrible. No se puede vivir así”, dijo con preocupación.
“Queremos una solución definitiva, no más promesas”
Los vecinos de Casa Blanca y Colonia Paysandú aseguran que ya no pueden seguir esperando. “Acá no hay color político, no hay banderas. Lo único que pedimos es una solución definitiva. Esto no da para más”, enfatizó Martínez.
También advirtió que el problema afecta no solo a Paysandú, sino que incluso el humo llega a cruzar el río Uruguay, alcanzando a la ciudad argentina de Concepción del Uruguay.
Los vecinos se reunieron recientemente con autoridades de la Dirección Departamental de Salud, quienes les solicitaron elevar una nota formal para conformar un expediente y trasladarlo al Ministerio de Salud Pública. Pero, según Martínez, eso no basta.
“Necesitamos medidas urgentes. Que vengan expertos, que estudien el suelo, el aire, el agua. Sabemos que no se soluciona de un día para otro, pero hay que empezar ya. Que no quede en más papeles ni promesas”, reclamó.
Un llamado a la responsabilidad ambiental
El reclamo de los vecinos trasciende lo inmediato. Piden que se asuma con seriedad la responsabilidad ambiental que implica la gestión de residuos y sus consecuencias sobre la salud pública y el ecosistema.
Martínez cerró su testimonio con un mensaje claro:
“No pedimos milagros, pedimos responsabilidad. Esto no puede seguir así. Que trabajen, que busquen una solución definitiva. Que dejen de mirar para otro lado, porque mientras tanto, nosotros seguimos respirando veneno.”
En resumen, la situación del vertedero de Paysandú se ha transformado en un problema ambiental y sanitario de gran magnitud. Mientras los vecinos exigen respuestas concretas, la contaminación continúa expandiéndose por aire, agua y tierra, afectando no solo a la comunidad local, sino también a la región. El tiempo corre, y los habitantes piden que, esta vez, la historia no se repita.











