Defensa colectiva sin distinciones
El dirigente sindical Martín Cardozo abordó en diálogo con Radio Paysandú el papel de la Federación de Obreros de la Industria de la Carne y Afines (FOICA) y del PIT-CNT en la defensa de los derechos laborales, haciendo hincapié en la situación del interior del país, donde el trabajo informal y el temor a la sindicalización aún son una realidad.
“Desde hace tiempo se ha estigmatizado al movimiento sindical. Si un dirigente comete un error, se generaliza, y se dice que todos somos iguales. Pero la realidad es otra. En FOICA y en el PIT-CNT trabajamos para todos los trabajadores, estén afiliados o no”, afirmó Cardozo.
Como ejemplo concreto, mencionó el caso del Frigorífico Casa Blanca, en Paysandú, donde de los 530 trabajadores, apenas 40 estaban afiliados. “Históricamente fueron pocos los sindicalizados, por diferentes motivos. Todos conocen la historia del empresario Schneider y su manejo con los trabajadores, usando técnicas del miedo”, explicó.
Sin embargo, cuando surgió el conflicto con Conexión Ganadera, que dejó a cientos de empleados en una situación crítica, el movimiento sindical no dudó en intervenir. “Nos presentamos sin preguntar si eran afiliados. Todas las acciones que tomamos contemplaron al 100% de los trabajadores. Así lo hacemos siempre: cuando peleamos por salarios, beneficios o condiciones laborales, no distinguimos entre afiliados o no afiliados”, remarcó.
Un sindicalismo presente en todo el país
Cardozo destacó también el trabajo sindical en Paso de los Toros, donde el cierre de un frigorífico dejó a muchas familias sin sustento. “Allí no había gremio, pero igual fuimos. Nos presentamos con dirigentes del PIT-CNT y de FOICA, nos sentamos con los trabajadores y negociamos con el gobierno un seguro especial. Esa es la nobleza del movimiento sindical: estar presente donde más se necesita”, expresó.
El sindicalista señaló que la situación laboral en el interior del país es más compleja que en Montevideo o Canelones, donde existe una mayor densidad sindical y diversidad de empleos. “En el interior, cuando cierran una planta o un establecimiento, las opciones laborales son muy pocas. A veces los empresarios son los mismos que controlan el sector agroindustrial y comercial, y eso genera miedo. Si te identifican como sindicalizado, te cierran las puertas”, aseguró.
Cardozo recordó casos en otros departamentos, como Durazno, donde los empresarios mantenían listas negras. “En el frigorífico Frigoerro, el dueño tenía un listado con los trabajadores sindicalizados y lo mandaba a los comercios. En algunos almacenes o supermercados les decían: ‘Si le das fiado a este, no hay carne’. Esas cosas pasaban, y en algunos lugares todavía pasan”, relató.
Realidades distintas, un mismo compromiso
El dirigente reflexionó sobre las diferencias entre el interior y el área metropolitana, y cómo eso impacta en la capacidad de organización de los trabajadores. “En Montevideo y Canelones está más del 50% de la población, hay más oportunidades y menos temor a perder el empleo. En el interior, si te marcan como sindicalista, muchas veces quedás sin trabajo. Eso hace que muchos compañeros no se afilien, aunque compartan nuestros reclamos”, explicó.
Pese a ello, Cardozo afirmó que el compromiso del movimiento sindical es inquebrantable. “Yo trabajo en el frigorífico Carrasco hace 26 años, y hace tres meses que estoy en el seguro. Me las rebusco haciendo changas, cortando pasto o haciendo delivery. Pero sigo convencido de que la unión y la solidaridad entre trabajadores es la única forma de defender nuestros derechos”, aseguró.
Unidad y derechos para todos
Finalmente, el presidente de FOICA hizo un llamado a la unidad y a la reflexión sobre el verdadero sentido del sindicalismo. “El movimiento sindical no es enemigo de nadie. Es una herramienta de los trabajadores para equilibrar las desigualdades. No pedimos privilegios, pedimos justicia y condiciones dignas. Y lo hacemos sin mirar si alguien paga la cuota sindical o no. Defendemos a todos, porque todos somos parte del mismo pueblo trabajador”, concluyó.
Martín Cardozo, con su mirada desde el interior, recordó que detrás de cada negociación, paro o reclamo, hay familias que dependen de su salario y de sus derechos. Su mensaje fue claro: la fuerza del sindicalismo está en la solidaridad, no en la afiliación.









