El anuncio trajo alivio a familias sanduceras y de todo el litoral norte que dependen de la zafra citrícola. Luis Pérez, trabajador del sector, confirmó que el seguro especial por desempleo aprobado a finales del año pasado será retroactivo, lo que significa que cada empleado cobrará desde la fecha en que se promulgó la ley hasta la actualidad.
Según explicó Pérez, los beneficiarios deben cumplir con un mínimo de 75 jornales trabajados, requisito establecido por el Banco de Previsión Social (BPS) para acceder al subsidio. “El seguro es retroactivo, que se queden tranquilos, que van a cobrar desde que salió la ley hasta el día de hoy. Los jornales son 75 obligatorios por el BPS y de ahí se va a deducir lo que le corresponde a cada uno”, detalló.
Un alivio tras meses de espera
Los trabajadores citrícolas de Paysandú, Salto, Artigas y Río Negro llevaban meses esperando el cobro del subsidio especial, que busca compensar la pérdida de ingresos tras el fin anticipado de la zafra debido a las heladas de junio y julio de 2025. La demora en la llegada del dinero, reconocida por las propias autoridades del BPS, generó incertidumbre, endeudamiento y angustia entre las familias afectadas.
“Desde octubre y noviembre sabían que el seguro estaba otorgado, no se puede esperar tres meses para abonarle a la gente”, criticó Pérez, quien lamentó que la burocracia haya demorado un trámite que es vital para miles de familias. “No estamos hablando de grandes cifras, son chirolas, pero son las chirolas que necesita la gente para vivir, para pagar la luz, el agua y darle de comer a los niños”, señaló.
El impacto humano de la demora
El trabajador fue enfático al describir las consecuencias sociales y emocionales que provoca esta espera: “La gente la está pasando mal. Todo el país está complicado, pero en Salto, Paysandú, Artigas y Río Negro la situación es muy difícil. La salud mental de los trabajadores se deteriora cuando no tienen certezas, y después se habla de salud mental como si fuera algo ajeno”.
La zafra citrícola, que tradicionalmente brinda empleo temporal a miles de personas, se vio gravemente afectada por fenómenos climáticos que redujeron la producción y provocaron despidos anticipados. “Las empresas empezaron a sacar gente ya en junio y julio por las heladas. No puede ser que se demore tanto en pagar un seguro que ya estaba votado y aprobado”, reclamó Pérez.
Cobro confirmado para febrero
Tras una reunión mantenida con el gerente local del BPS, los trabajadores recibieron la confirmación de que el pago comenzará a realizarse a partir de los primeros días de febrero. “Gracias a la información que nos dio el jefe, en febrero estaría cobrándose. Eso nos da un poco de tranquilidad”, comentó Pérez, quien también recordó que el beneficio alcanzará a todos los integrantes de la Federación del Citrus, sin distinción de departamento.
El pago retroactivo permitirá que los trabajadores perciban lo correspondiente desde octubre, compensando los meses de espera sin ingresos. Sin embargo, la preocupación persiste entre las familias que ya agotaron sus recursos y enfrentan deudas acumuladas.
“Esto no es un regalo, es un derecho ganado con trabajo”
Pérez enfatizó que el subsidio no debe interpretarse como una dádiva, sino como un derecho conquistado. “Esto no es que te lo van a regalar, vos lo trabajaste y lo generaste. Es algo que te corresponde”, afirmó. Su mensaje apuntó a reconocer el esfuerzo de los trabajadores del citrus, que cada año sostienen una de las principales actividades productivas del litoral uruguayo.
Finalmente, el trabajador hizo un llamado a las autoridades a acelerar los procesos administrativos para evitar que situaciones similares se repitan en el futuro: “No se puede jugar con la necesidad de la gente. Esperemos que esta vez, con el compromiso del BPS, el dinero llegue a tiempo y podamos empezar el año con un poco más de dignidad”.
Un respiro en medio de la incertidumbre
Con la confirmación del pago para febrero y la garantía de retroactividad, los trabajadores citrícolas respiran con alivio, aunque mantienen la expectativa de que las instituciones actúen con mayor eficiencia en los próximos meses.
Mientras tanto, son muchas las familias que esperan que el subsidio llegue a sus cuentas lo antes posible, representando no solo un ingreso necesario, sino también un reconocimiento al esfuerzo y la resiliencia de quienes sostienen con su trabajo la producción citrícola del país.









