La salud mental ha sido definida como una prioridad por el gobierno nacional y el Ministerio de Salud Pública (MSP), que buscan fortalecer la atención, la prevención y la promoción del bienestar psicoemocional en todo el país. En Paysandú, esta estrategia toma forma con la puesta en marcha del Plan Departamental de Salud Mental, bajo la coordinación de la magíster en Psicología Daiana Torres, quien lidera un equipo interdisciplinario comprometido con una mirada territorial, participativa y comunitaria.
Torres explicó que Paysandú sigue el camino iniciado por Río Negro, donde ya se ejecuta un plan similar. Este modelo se enmarca en la Ley de Salud Mental y en el Plan Nacional de Salud Mental, documentos que orientan la acción del MSP hacia una atención más humanizada, integral y centrada en los derechos humanos.
“Estamos comenzando con una primera etapa que es el diagnóstico situacional del departamento, para conocer en profundidad las necesidades, demandas y desafíos actuales en materia de salud mental”, explicó la profesional.
Diagnóstico y trabajo intersectorial
La psicóloga destacó que esta primera fase busca recabar información desde múltiples espacios: instituciones públicas, equipos de salud, organizaciones sociales y la propia comunidad. “Queremos construir un diagnóstico participativo, que refleje la realidad de Paysandú y permita diseñar un plan ajustado a las verdaderas necesidades del territorio”, afirmó.
Para esta tarea, Daiana Torres trabaja junto al equipo de prevención de la Dirección Departamental de Salud, integrado por Miriam Ramos y Julieta Duarte, quienes ya venían desarrollando acciones en esta línea. “Conformamos un equipo que está contactando a las distintas direcciones institucionales para coordinar esfuerzos. La idea es que el plan sea intersectorial y colaborativo, porque la salud mental es una responsabilidad compartida”, subrayó.
Torres explicó que en esta etapa inicial se busca también el diálogo con los equipos de territorio y las organizaciones de la sociedad civil. “Queremos que todas y todos participen. La salud mental no se puede abordar solo desde el sistema sanitario; requiere del compromiso de toda la comunidad, desde la educación hasta el trabajo, la cultura y las redes barriales”, sostuvo.
Una realidad que preocupa
La coordinadora departamental reconoció que la situación actual exige respuestas urgentes. “Los datos son realmente graves. Los índices de suicidio e intentos de autoeliminación en nuestro país, y particularmente en el litoral, son alarmantes. Por eso el gobierno decidió tomar la salud mental como una prioridad nacional”, señaló.
Torres insistió en que más allá de la atención clínica, el desafío es fortalecer la prevención y la promoción del bienestar emocional. “Necesitamos construir redes de contención, capacitar a los equipos, pero también generar espacios comunitarios donde la gente se sienta escuchada, acompañada y pueda hablar de lo que le pasa sin estigma ni prejuicios”, expresó.
Próximos pasos y mirada a futuro
El proceso de diagnóstico se desarrollará durante los primeros meses del año, con el objetivo de tener un panorama completo hacia mayo, cuando se comenzará a definir el plan departamental propiamente dicho. “Queremos que el documento final sea el resultado de un trabajo colectivo, con la participación de todos los actores vinculados a la salud mental, desde quienes brindan atención hasta quienes trabajan en prevención, educación o desarrollo social”, indicó Torres.
El Plan Departamental de Salud Mental de Paysandú buscará no solo coordinar recursos, sino también impulsar un cambio de paradigma, orientado a lo comunitario, inclusivo y basado en derechos. “Es fundamental dejar atrás los enfoques asistencialistas o centrados únicamente en la enfermedad. La salud mental tiene que ver con las condiciones de vida, con la comunidad y con las oportunidades de bienestar para todas las personas”, concluyó.
Con este plan, Paysandú se suma a la estrategia nacional de fortalecer la salud mental como un derecho humano esencial, apostando al trabajo conjunto, la participación ciudadana y la construcción de una sociedad más empática, solidaria y saludable.









