
La Espiga puso a Paysandú en lo más alto de la raza Charolais en el Prado
Laura Pereyra
La pista Charolais de la Expo Prado 2025 vivió una jornada que será recordada no solo por la calidad de los ejemplares, sino también por la profunda emoción que marcó cada momento. En un entorno cargado de historia y sentimiento, la cabaña sanducera “La Espiga”, de Benoit Alphonse Wyaux Dumont, se alzó con los principales galardones, consolidando su protagonismo dentro de la raza en Uruguay.
El evento estuvo atravesado por el homenaje a José Jorge “Mono” G. de Boismenú, referente indiscutido del Charolais nacional, fallecido hace apenas un mes. Su hermano, Juan G. de Boismenú, fue el encargado de calificar la raza, en una escena que mezcló memoria, legado familiar y excelencia ganadera.
La ternera campeona de “La Espiga” no solo fue elegida como Gran Campeona, sino que además fue distinguida como Campeón Supremo, imponiéndose incluso sobre el mejor toro de la muestra. Para el jurado, se trata de un animal “muy lindo y de gran futuro para la raza”. Por su parte, Wyaux describió a su ejemplar como “una ternera voluminosa en carne, moderada, suave de paleta, con lindos cuartos y una línea de lomo muy correcta”.
La Reservada Gran Campeona y Reservada Campeona Ternera fue para “La Margarita” de Horacio Andrés Bianchi, mostrando el gran nivel de competencia entre las principales cabañas del país.
En machos, el Gran Campeón fue el toro Dos Años de “La Espiga”. Juan G. de Boismenú lo destacó por su “área de costilla, profundidad y futuro prometedor”. Wyaux agregó que el animal ya había llamado la atención desde ternero, por su masculinidad y su impresionante desarrollo muscular. “Tiene carne por todos lados y una circunferencia escrotal destacada”, subrayó.
La muestra masculina también reconoció como Reservado Gran Campeón y Campeón Junior a otro toro de “La Espiga”, mientras que el Tercer Mejor Macho y Reservado Campeón Junior fue para Bianchi, reafirmando el excelente nivel general.
Más allá de lo competitivo, la jornada fue profundamente emotiva. Antes de iniciar la jura, Benoit Wyaux pidió un minuto de silencio en memoria de José Jorge “Mono” G. de Boismenú. “Fue un pionero, un referente de la raza, pero también un gran amigo”, expresó visiblemente emocionado. Las palabras de Rafael Ferber, presidente de la Asociación Rural del Uruguay, también resonaron en la pista: “El ‘Mono’ dejó una huella en la institución, pero sobre todo, en las personas”.
El homenaje se completó con un mensaje del Ing. Agr. Guzmán Tellechea, quien recordó al “Mono” como un hombre comprometido, apasionado por la producción, impulsor de los grupos CREA y de distintas asociaciones de productores. “Su legado sigue vivo a través de su familia, hoy presente en esta pista”, cerró Wyaux.
Paysandú, una vez más, se hizo presente en lo más alto de la genética nacional. Con trabajo, pasión y memoria, “La Espiga” escribió una página de oro en la historia del Charolais uruguayo.


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