
Tras la caída del proyecto fotovoltaico, parte del Parque Industrial quedó en manos privadas
Paola Rubbo
El Parque Industrial de Paysandú atravesó una importante transformación luego de la caída del proyecto empresarial vinculado con la generación de energía fotovoltaica que había impulsado buena parte de su actividad inicial.
Manuel Appratto, coordinador de Gabinete de la Intendencia, repasó en Tarde de Radio, por Radio Paysandú AM 1240, cómo se conformó ese conglomerado y qué ocurrió con los terrenos después de que una de las empresas entrara en liquidación.
Según explicó, el nacimiento del Parque Industrial estuvo fuertemente relacionado con el desarrollo de la energía solar y con los contratos que UTE ofrecía para incorporar electricidad generada mediante paneles fotovoltaicos a la red nacional.
“En un principio, cuando surge el Parque Industrial, estaba bastante asociado a la generación fotovoltaica”, indicó.
Durante esa etapa, las empresas podían firmar contratos de largo plazo con UTE, con valores previamente establecidos por la energía que producían.
Esa oportunidad de negocio favoreció la instalación de varias firmas vinculadas entre sí.
En el Parque Industrial funcionaba una planta fotovoltaica, una empresa dedicada al ensamblaje de paneles, una constructora, una firma logística y otros servicios relacionados con la instalación y el mantenimiento de los equipos.
Appratto recordó que los paneles solares llegaban por barco al puerto de Paysandú y luego eran ensamblados dentro del propio conglomerado.
“Los paneles llegaron en barco a Paysandú, con el feeder, y llegaron al puerto. Había una constructora, una empresa de logística y otra que armaba los paneles”, explicó.
Toda esa estructura empresarial funcionaba alrededor de la planta fotovoltaica y de otros proyectos de generación que se instalaban en el departamento.
Uno de ellos fue el sistema de paneles solares ubicado en Termas de Guaviyú.
En ese contexto, la empresa recibió en propiedad distintos padrones pertenecientes al Parque Industrial.
Sin embargo, el modelo de negocio no tuvo la evolución esperada y la compañía terminó ingresando en un proceso de liquidación.
Cuando eso ocurrió, los terrenos quedaron afectados al procedimiento judicial y la Intendencia no podía disponer de ellos hasta que finalizara la liquidación.
“Cuando esa empresa entra en liquidación, esos padrones no se podían tocar hasta que se liquidaran”, señaló Appratto.
Una vez completado ese proceso, los inmuebles fueron incluidos en un remate.
Un privado adquirió al menos uno de los padrones y actualmente utiliza los galpones para alquilarlos a empresas o emprendimientos que necesitan desarrollar distintas actividades.
“Una persona compró un padrón cuando se hizo el remate y ahora los tiene para alquilar”, explicó.
El coordinador de Gabinete señaló que esos galpones siguen ubicados dentro de un espacio pensado originalmente para actividades industriales, por lo que mantienen condiciones favorables para ese tipo de emprendimientos.
No obstante, admitió que existe una contradicción entre los momentos de mayor demanda y la disponibilidad de espacios.
“Cuando tuvimos la demanda no teníamos la oferta y hoy, que probablemente existe la oferta, no tenemos aquella demanda”, expresó.
La Intendencia todavía conserva una parte del predio original.
En uno de sus padrones funcionan actualmente la Dirección de Servicios y la unidad de Alumbrado Público.
También permanecería otro terreno municipal ubicado hacia el fondo del Parque Industrial, aunque Appratto no precisó su superficie ni el número correspondiente.
“Nosotros tenemos el padrón donde está la Dirección de Servicios y Alumbrado. Queda otro padrón al fondo y el resto quedó reducido”, indicó.
La explicación permite reconstruir cómo un espacio concebido para concentrar empresas vinculadas con la energía renovable terminó fragmentado entre la propiedad municipal y terrenos adquiridos por particulares.
El proceso también muestra las dificultades que atraviesan los parques industriales cuando los proyectos principales que sostienen su actividad no logran mantenerse en el tiempo.
En este caso, la caída del negocio fotovoltaico afectó a un conjunto de empresas que funcionaban de manera asociada.
La constructora, la logística, el ensamblaje y el mantenimiento dependían en buena medida de la expansión de las plantas solares.
Cuando esa cadena dejó de crecer, el conglomerado perdió buena parte de su razón original.
Hoy, los galpones privados pueden ser alquilados para nuevas actividades, mientras la Intendencia utiliza su sector para concentrar áreas operativas municipales.
La situación abre también la discusión sobre el futuro del Parque Industrial y su capacidad para atraer nuevos emprendimientos que aprovechen la infraestructura existente.
Appratto sostuvo que el espacio todavía posee condiciones útiles para actividades productivas, aunque será necesario que aparezcan empresas interesadas en instalarse.
El desafío será transformar nuevamente la disponibilidad de terrenos y galpones en una oportunidad concreta de inversión y empleo para Paysandú.


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