
Sindicato de Pilsen denuncia incumplimiento de acuerdo y advierte por casi mil puestos de trabajo
Esteban OberttiEl Sindicato de Pilsen encendió una señal de alarma tras la decisión de Fábricas Nacionales de Cerveza de detener la actividad en la planta de Minas y enviar al seguro de paro a sus 59 trabajadores. En entrevista con Radio Paysandú, Martín Osores y Óscar González explicaron que la medida generó una rápida reacción sindical, con una asamblea grave y urgente en Montevideo, acompañada por un paro nacional y la participación de trabajadores de todos los departamentos.
Según señalaron, la situación no es nueva. Hace dos años, la empresa ya había puesto sobre la mesa la posibilidad de cerrar la planta de Minas. Luego de varias reuniones y negociaciones, se logró mantenerla abierta con los operarios actuales y se firmó un acuerdo que establecía tres años de estabilidad laboral. Sin embargo, los representantes sindicales afirmaron que ese compromiso no fue respetado.
“Hace dos años se había puesto sobre la mesa el cierre de la planta de Minas. Tras varias reuniones se logró mantenerla abierta con esos 59 operarios, y se había firmado un acuerdo por tres años de estabilidad laboral, cosa que no se respetó”, expresaron.
La noticia fue comunicada el jueves pasado, cuando la empresa informó que la planta iba a parar y que todos los trabajadores serían enviados al seguro de desempleo. Para el sindicato, la decisión no solo afecta a esos 59 operarios, sino que abre una preocupación mayor sobre el futuro de toda la cadena de producción y distribución vinculada a FNC, cuya empresa madre es la multinacional Ambev.
Los dirigentes sindicales vincularon esta medida con un proceso más amplio que también se observa en Paysandú, particularmente en torno a Norteña. Recordaron que Ambev llegó a concentrar casi la totalidad del mercado cervecero uruguayo, con una participación cercana al 98%, pero señalaron que hoy la situación cambió. Según explicaron, la empresa habla de una caída de competitividad y de una modificación del mercado, que pasó a una relación aproximada de 70% para la producción nacional y 30% para productos importados.
Desde el sindicato entienden que los importadores manejan márgenes distintos a los de la producción nacional, lo que genera una ventaja competitiva. Sin embargo, cuestionan que la respuesta de la empresa sea trasladar el problema a los trabajadores. “Cuando hablan de que el negocio se achica, hablan de que están ganando menos de lo que ganaban en años anteriores”, señalaron.
Osores y González también advirtieron que la discusión no se limita al sector fabril. Explicaron que dentro del esquema de actividad existen distintos eslabones, entre ellos la producción y la distribución. En ese sentido, remarcaron que la empresa comenzó a plantear que la distribución representa un costo elevado, principalmente por el pago de los laudos correspondientes.
Para el sindicato, ese argumento vuelve a colocar a los trabajadores como “moneda de cambio” dentro de un reclamo empresarial. “Otra vez los trabajadores aparecen como moneda de cambio en un reclamo de una multinacional, porque dejó de servirle el negocio cuando no gana lo que pretende ganar”, afirmaron.
Los representantes sindicales señalaron que la distribución nunca había sido mencionada con tanta fuerza en este tipo de planteos y expresaron su preocupación por la posibilidad de que se intente modificar el marco laboral del sector o cambiar el rubro de negociación. Aseguraron que esa eventualidad podría afectar directamente la economía de casi mil trabajadores vinculados a la cadena.
Aunque reconocieron que la distribución puede ser vista como uno de los eslabones más chicos, remarcaron que es fundamental para el funcionamiento del negocio. “Si las fábricas cierran, alguien va a tener que distribuir la cerveza. La propia fábrica se transformará en una megaimportadora y buscará distribuir cerveza en Uruguay como pretende”, advirtieron.
El sindicato sostiene que detrás del envío al seguro de paro de los trabajadores de Minas hay una estrategia empresarial que podría avanzar sobre otros sectores de la actividad. Por eso, las movilizaciones iniciadas buscan no solo defender los puestos laborales actuales, sino también alertar sobre el futuro de la producción nacional y de los trabajadores vinculados a la industria cervecera en todo el país.
En ese marco, desde Pilsen afirmaron que continuarán siguiendo de cerca la situación y participando de las medidas sindicales que se definan a nivel nacional, con el objetivo de exigir el cumplimiento de los acuerdos firmados y evitar que la pérdida de rentabilidad de una multinacional termine impactando directamente sobre el empleo uruguayo.


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