La presencia del picudo rojo encendió una señal de alerta en Paysandú y en todo el país. Así lo expresó la secretaria general de la Intendencia de Paysandú, Gabriela Gómez, durante una instancia de puesta a punto realizada en el Espacio Gobbi, donde referentes técnicos del Ministerio de Ambiente y del gobierno departamental abordaron la problemática que afecta gravemente a las palmeras. La jerarca fue clara al señalar que no se trata de un hecho aislado, sino de una “pandemia” que requiere atención, coordinación y acciones concretas.
Gómez subrayó que Paysandú cuenta con un patrimonio muy importante vinculado a las palmeras, al que definió como un patrimonio natural y material que identifica al departamento. “Tenemos la responsabilidad, como institución y como Intendencia, de asesorarnos, comunicar y trabajar en la prevención”, afirmó, destacando el rol que cumplen la Dirección de Desarrollo y la División Rural en este proceso.
La secretaria general remarcó que uno de los aspectos centrales es poner el tema “sobre la mesa” y hablar con claridad. “Algo que nos tiene que caracterizar como sanduceros es llamar a las cosas por su nombre, no esconderlas”, señaló, en referencia a la necesidad de informar a la población y a los productores sobre la gravedad de la plaga y las medidas que se deben adoptar para evitar su propagación.
El picudo rojo es un insecto que ataca el interior de las palmeras, provocando daños muchas veces irreversibles. Su avance sostenido en distintas zonas del país genera preocupación tanto a nivel ambiental como productivo y paisajístico. En este sentido, Gómez explicó que el trabajo interinstitucional apunta principalmente a la prevención, la detección temprana y la capacitación, pilares fundamentales para minimizar el impacto.
Desde la Intendencia se enfatizó que la División Rural tiene entre sus ejes temáticos estar cerca de los productores y de los establecimientos agropecuarios, acompañando con información y políticas públicas que permitan identificar situaciones de riesgo. “A través de la prevención podemos detectar a tiempo si hay algún foco y así cuidar nuestro patrimonio de palmeras”, sostuvo la jerarca.
El cuidado de este patrimonio no solo tiene un valor ambiental, sino también turístico. Gómez recordó que Paysandú viene impulsando con fuerza el turismo rural, un segmento en crecimiento que tiene en el paisaje natural uno de sus principales atractivos. “Dentro del turismo rural está nuestro patrimonio, y muchas veces el turista viene y se enamora de esos entornos”, indicó, señalando que la pérdida de palmeras tendría un impacto negativo directo en la imagen y el atractivo del departamento.
La jornada desarrollada en el Espacio Gobbi permitió intercambiar información técnica actualizada, coordinar acciones y reforzar la articulación entre el gobierno departamental y el Ministerio de Ambiente. En ese marco, se destacó la importancia de la comunicación hacia la ciudadanía, para que vecinos, productores y actores del sector turístico conozcan cómo identificar la presencia del picudo rojo y cuáles son los pasos a seguir ante una sospecha.
Gómez concluyó reafirmando el compromiso de la Intendencia con el cuidado del ambiente y la protección de los recursos naturales. “Este es un desafío que nos involucra a todos. Informar, prevenir y actuar a tiempo es clave para preservar un patrimonio que es parte de nuestra identidad y del futuro de Paysandú”, expresó.
La problemática del picudo rojo seguirá siendo monitoreada de cerca, con nuevas instancias de capacitación y coordinación, en un esfuerzo conjunto por frenar el avance de una plaga que ya es considerada una de las mayores amenazas para las palmeras en Uruguay.










