MIDES liderará una coordinación permanente para la Estrategia de Personas en Situación de Calle

La nueva estrategia fue elaborada a partir del intercambio con operadores y beneficiarios del programa. Define qué situaciones serán abordadas como emergencia por el Sistema Nacional de Emergencias y crea un espacio de articulación estable entre instituciones.
Actualidad01 de julio de 2026Paola RubboPaola Rubbo

La Estrategia para Personas en Situación de Calle fue elaborada a partir de un proceso de consulta con operadores, equipos técnicos y beneficiarios del programa, con el objetivo de mejorar la respuesta institucional ante una realidad compleja que requiere abordajes integrales, sostenidos y coordinados.

El documento define líneas de trabajo para ordenar la atención, fortalecer los dispositivos existentes y mejorar la articulación entre los distintos organismos que intervienen en la respuesta. Uno de los puntos centrales es la diferenciación entre la emergencia que debe ser atendida por el Sistema Nacional de Emergencias y el trabajo permanente que será coordinado por el Ministerio de Desarrollo Social.

La estrategia parte de reconocer que la situación de calle no se explica por una única causa, sino por una acumulación de factores que pueden incluir precariedad laboral, problemas de salud mental, consumo problemático, discapacidad, ruptura de vínculos familiares o comunitarios y dificultades de acceso a servicios básicos.

En ese sentido, el planteo busca superar una mirada centrada únicamente en la asistencia inmediata, para avanzar hacia un enfoque que combine contención, acompañamiento, atención social, salud, vivienda, trabajo y reconstrucción de redes.

El proceso de elaboración incluyó el intercambio con quienes trabajan diariamente en los dispositivos de atención y con personas usuarias del programa. Para el MIDES, esa consulta fue clave para recoger experiencias concretas, identificar limitaciones del sistema y definir respuestas más ajustadas a las realidades del territorio.

Uno de los aspectos destacados de la estrategia es que establece con mayor claridad cuándo se configura una situación de emergencia, especialmente en contextos de frío extremo, alertas meteorológicas u otras circunstancias que pongan en riesgo la vida de las personas.

En esos casos, la respuesta corresponderá al Sistema Nacional de Emergencias, con participación de los organismos nacionales y departamentales que integran los comités de emergencia. Esto implica que ministerios, intendencias y otras instituciones deberán actuar de manera coordinada para garantizar resguardo, atención y protección.

Al mismo tiempo, la estrategia crea un ámbito de coordinación permanente, liderado por el MIDES, para abordar las situaciones de calle más allá de los momentos críticos. Ese espacio tendrá como objetivo sostener el seguimiento de los casos, articular recursos institucionales y evitar que la respuesta dependa únicamente de la emergencia climática o de operativos puntuales.

La coordinación permanente permitirá integrar a organismos vinculados a salud, vivienda, trabajo, educación, seguridad social, gobiernos departamentales y organizaciones sociales. La idea es que cada institución aporte desde sus competencias para acompañar procesos de salida de la calle y mejorar las condiciones de vida de las personas.

En Paysandú, esta estrategia se vincula directamente con el funcionamiento de los centros de atención, los cupos disponibles durante el año y los dispositivos extraordinarios que se activan en el marco del Plan Invierno o las alertas. El departamento cuenta con una respuesta permanente, pero también enfrenta desafíos locativos para ampliar la cobertura cuando aumentan las necesidades.

Desde el MIDES se entiende que la atención a personas en situación de calle requiere una mirada sostenida en el tiempo, con equipos técnicos presentes, dispositivos adecuados y una red institucional que funcione antes, durante y después de cada emergencia.

La estrategia también pone énfasis en la participación de la comunidad, entendiendo que los vínculos sociales, la contención y la integración barrial son parte fundamental de cualquier proceso de recuperación y autonomía.

De esta manera, el nuevo enfoque busca ordenar responsabilidades, fortalecer la coordinación y construir respuestas más integrales para una población atravesada por múltiples vulnerabilidades.

El desafío, según se plantea, será pasar de una respuesta centrada en la urgencia a una política pública permanente, con capacidad de acompañar trayectorias personales y generar oportunidades reales de inclusión.

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