El edil del Frente Amplio, Andrés Imperial, volvió a realizar duras críticas a la gestión del vertedero municipal de Paysandú, al afirmar que durante cinco años no se resolvió ninguno de los problemas estructurales y que, por el contrario, se empeoró la situación a partir de decisiones erráticas, falta de control y un uso ineficiente de los recursos públicos. Según sostuvo, la Intendencia gastó alrededor de un millón y medio de dólares sin lograr mejoras reales y hoy intenta “cambiar el formato” luego de un proceso que calificó como “un fracaso total”.
Imperial aseguró que los fondos que hoy se mencionan como tasa, canon o impuesto “ya fueron pagados por los sanduceros”, ya que el dinero destinado al vertedero salió directamente del bolsillo de la ciudadanía. En ese sentido, recordó que la compra de la máquina encapsuladora fue solo una parte del gasto, ya que también se invirtió en logística, la construcción de un galpón, la instalación de una balanza y el funcionamiento diario del sistema.
“El intendente no puso un peso de su bolsillo. Todo fue financiado con plata de los sanduceros”, afirmó el edil, quien explicó que incluso el traslado de residuos hacia la empresa Sandeco se realizaba con camiones municipales, choferes, recolectores, combustible y cubiertas pagadas por la Intendencia. Una vez en destino, los residuos eran pesados y se abonaba un canon adicional a la empresa privada.
Falta de transparencia y pedidos de informe sin respuesta
Imperial cuestionó duramente la falta de claridad en torno al vínculo contractual con Sandeco. Señaló que existen varios pedidos de informes presentados para conocer cuánto se pagó realmente durante el tiempo que la empresa operó, cuáles eran las condiciones del contrato y cuál fue el costo de su rescisión.
“Lo que no está claro y nunca estuvo claro es cuánto se le pagó a Sandeco ni cuál era exactamente el contrato”, expresó. Además, se preguntó por qué, si la empresa no cumplía con lo acordado, se la dejó trabajar hasta el último día y se le abonó “hasta el último peso”. Para el edil, estas interrogantes jamás fueron respondidas de manera concreta por el Ejecutivo departamental.
En ese sentido, afirmó que cuando se consulta al intendente o se lo convoca a sala, “nunca responde lo que se le pregunta”, sino que desvía la discusión hacia otros temas. “Siempre sale hablando de otra cosa, de viajes o de experiencias en el exterior, pero nunca da respuestas claras”, sostuvo.
Una gestión que, según Imperial, empeoró la situación
El edil reconoció que antes de esta administración el vertedero ya tenía problemas, pero fue categórico al afirmar que “los últimos cinco años fueron un desastre”. A su juicio, no solo no se avanzó en una solución, sino que la situación se agravó, con mayores riesgos ambientales, laborales y humanos.
Uno de los puntos más sensibles de sus declaraciones fue la referencia a la muerte de un vecino de Paysandú dentro del vertedero, quien falleció aplastado mientras trabajaba en el lugar. “Eso no puede olvidarse. Antes había denuncias y problemas, pero ahora hubo una muerte. Eso es consecuencia directa de la desidia y la mala gestión”, enfatizó.
También cuestionó la falta de capacitación y de un sistema adecuado para el tratamiento de residuos, recordando que en la ciudad no existe una cultura de separación en origen y que el propio gobierno departamental no brindó alternativas para generarla.
Una crisis que derivó en medidas de emergencia
Finalmente, Imperial sostuvo que las decisiones recientes, como la contratación de una empresa para apagar incendios en el vertedero, son solo “parches” que buscan tapar una crisis generada por años de mala administración. “No salieron a resolver el problema de fondo, salieron a apagar el incendio, literal y simbólicamente”, afirmó.
Para el edil frenteamplista, todo lo ocurrido en el vertedero es la consecuencia directa de una gestión fallida, sin planificación ni control, que dejó como saldo millones de dólares gastados, trabajadores precarizados y una situación ambiental crítica que aún está lejos de resolverse.








