Trata de personas: la lucha silenciosa de la Procuraduría Argentina que trabaja los 365 días del año

La doctora Paula Aristimuño, de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas, explicó en Paysandú el trabajo permanente del organismo, que asiste a víctimas y colabora con las fiscalías federales de todo el país. Alertó sobre el aumento de denuncias y la utilización de rutas terrestres y fluviales para el traslado ilegal de víctimas, especialmente mujeres, adolescentes y migrantes.

Actualidad19 de noviembre de 2025Jean Pierre DutraJean Pierre Dutra

DRA PAULA ARISTIMUÑO - Procuraduría de Trata y Explotación de Personas

La trata y explotación de personas es uno de los delitos más invisibles y, a la vez, más devastadores. Así lo remarcó la doctora Paula Aristimuño, integrante de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX) de Argentina, durante su participación en los encuentros binacionales sobre seguridad realizados en Paysandú. En su exposición, Aristimuño destacó el trabajo constante del organismo, que opera de manera ininterrumpida los 365 días del año, articulando con las fiscalías federales de todo el país para investigar, asistir a víctimas y llevar los casos a la justicia.

“Llevamos adelante un trabajo permanente, de turno continuo, atendiendo casos de trata y explotación tanto sexual como laboral. Estamos todo el tiempo asesorando y colaborando con las fiscalías para lograr un abordaje integral y asegurar que los casos lleguen a juicio”, explicó la profesional.

Una red de asistencia activa todo el año

Aristimuño recordó que la Procuraduría trabaja de forma conjunta con la línea 145, el canal oficial y gratuito a través del cual se reciben denuncias, pedidos de ayuda y asesoramientos vinculados a situaciones de trata. Esta línea funciona las 24 horas, los siete días de la semana, y permite actuar con rapidez ante la detección de casos.

“La línea 145 está activa todo el año y canaliza tanto denuncias como pedidos de asistencia. Las estadísticas anuales que surgen de esta coordinación muestran cifras altas, porque cada vez más personas conocen el servicio y se animan a denunciar”, destacó.

La especialista subrayó que este incremento en las denuncias refleja un mayor nivel de conciencia y visibilidad, aunque la problemática sigue siendo de extrema gravedad. Las víctimas en su mayoría mujeres, niñas, adolescentes y migrantes continúan siendo captadas mediante engaños o coerción, trasladadas dentro del país o hacia el exterior para ser explotadas sexual o laboralmente.

Fronteras y nuevas rutas del delito

En su intervención, Aristimuño advirtió sobre la dinámica transfronteriza del delito, que afecta a toda la región del litoral. “El agua puede ser un hilo conductor de la migración; depende del país. Con Brasil sucede más, pero con Uruguay también, especialmente por el acceso que brindan los puentes internacionales”, señaló.

Según explicó, los explotadores y reclutadores utilizan tanto rutas terrestres como fluviales para trasladar a las víctimas, eligiendo siempre los puntos más accesibles o menos controlados. “No hay una sola vía: depende del acceso que encuentren. Lo importante es entender que estas redes operan de manera organizada, aprovechando las condiciones de vulnerabilidad social y económica”, agregó.

El rol del “reclutador” y las comunidades vulnerables

Una de las mayores preocupaciones para las autoridades argentinas es la presencia del llamado “reclutador”, una figura clave en las redes de trata. Este individuo suele infiltrarse en comunidades vulnerables —en zonas rurales o periferias urbanas— para captar víctimas bajo promesas falsas de empleo, estudio o una vida mejor.

Aristimuño remarcó que es necesario fortalecer el trabajo territorial y la cooperación internacional para desarticular estas redes: “El reclutador no siempre es una figura externa; muchas veces pertenece a la misma comunidad y logra generar confianza. Por eso es tan difícil detectarlo”.

Cooperación y compromiso regional

La participación de la Procuraduría argentina en el evento organizado por el Ministerio del Interior de Uruguay reafirma el compromiso binacional frente a un delito que no reconoce fronteras. Tanto Uruguay como Argentina trabajan en estrategias conjuntas de prevención, capacitación y persecución penal, con apoyo de organismos internacionales como el PNUD, la OIM y la OEA.

“Necesitamos mantener este diálogo regional, compartir experiencias y fortalecer la cooperación. Las víctimas de trata no son números: son personas cuyas vidas se ven fracturadas. Nuestra tarea es devolverles dignidad, justicia y protección”, concluyó Aristimuño.

 La trata y explotación de personas sigue siendo una herida abierta en la región. La articulación entre países, instituciones y comunidades es la clave para combatir este flagelo y proteger a quienes más lo necesitan.

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