
Centro ARAI: la equinoterapia que mejora vidas y amplía sus horizontes terapéuticos
Paola RubboDesde sus inicios, el Centro de Equinoterapia ARAI se propuso brindar una alternativa terapéutica a niños y jóvenes con trastorno del espectro autista. Con el tiempo, su propuesta se ha ido ampliando para incluir a personas con diversas condiciones médicas, neurológicas y psiquiátricas. Hoy, el centro atiende a niños, adolescentes y adultos con un abanico amplio de necesidades, consolidándose como un espacio de inclusión, contención y rehabilitación.
La directora del centro, Prof. Fabiana Pezzati, docente especializada en educación especial, explicó que la terapia está orientada a cualquier persona que cuente con un diagnóstico médico que respalde la necesidad de este tipo de abordaje. “Puede ser una discapacidad, una afectación del neurodesarrollo, o una condición psiquiátrica”, detalló. Entre los usuarios actuales del centro se encuentran personas con autismo, parálisis cerebral, cuadros emocionales severos, depresión y otras patologías neurológicas.
Uno de los requisitos fundamentales para comenzar la terapia es contar con el aval médico. “Nosotros trabajamos con un formulario que exige el Centro Nacional de Rehabilitación Ecuestre (Senafre), donde se requiere la firma del médico tratante que autoriza la terapia con caballos”, explicó Pezzati. Este paso inicial garantiza que cada usuario reciba un tratamiento adecuado a su condición.
Una vez aprobado el ingreso, se trabaja en la formación del binomio “jinete-caballo”, una dupla clave en el proceso terapéutico. Según Pezzati, los beneficios de la equinoterapia son evidentes, y quien primero los nota suele ser la familia del usuario. “Eso es lo más claro. La familia es la que primero ve los cambios y decide sostener el tratamiento a lo largo del tiempo”, señaló. En muchos casos, los progresos son también avalados por el seguimiento médico, pero es el compromiso familiar lo que da la pauta de la efectividad del abordaje.
La equinoterapia, como técnica, presenta muy pocas contraindicaciones. Entre ellas, Pezzati mencionó posibles alergias al pelo del caballo o ciertas patologías complejas de columna que impiden montar. “Pero en general, no hemos tenido casos en los que un usuario deje de asistir porque la terapia no le resulta. Eso habla por sí solo”, afirmó.
Además de los beneficios físicos y neurológicos, la directora destaca el impacto emocional y social de la terapia. El contacto con el animal, el entorno natural y el vínculo con el equipo profesional generan un espacio de confianza que muchas veces trasciende lo terapéutico.
El Centro ARAI continúa creciendo y adaptándose a las necesidades de la comunidad. Con un equipo comprometido y una visión centrada en la inclusión, se ha convertido en un referente en Paysandú en cuanto a terapias alternativas para personas con discapacidad.
A siete años de su creación, el centro reafirma su misión de brindar oportunidades reales de mejora en la calidad de vida de sus usuarios, demostrando que la equinoterapia no solo es eficaz, sino también profundamente humana.


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