
Padres denuncian reiterados robos en escuelas 1 y 3 y temen por la seguridad de sus hijos
Esteban OberttiLa inseguridad que afecta a las escuelas Nº 1 y Nº 3 de Paysandú genera creciente preocupación entre las familias, que denuncian una sucesión de robos y situaciones que consideran peligrosas para los niños.
Durante una entrevista, un grupo de padres expresó su malestar por la reiteración de episodios delictivos que afectan las instalaciones escolares, los recursos destinados a la enseñanza y hasta los alimentos del comedor.
Los familiares señalaron que, pese a los reclamos realizados, los hechos continúan repitiéndose y las soluciones implementadas no han logrado evitar nuevos robos.
Robaron los aires acondicionados y dejaron a los niños sin luz
Uno de los episodios más recientes denunciados por los padres estuvo relacionado con el robo de componentes de los equipos de aire acondicionado y de cables de la instalación eléctrica.
Según relató una de las madres, los delincuentes sustrajeron materiales de los cuatro equipos de aire acondicionado que todavía se encontraban en condiciones de funcionamiento.
“Todos los aires que nos quedaban sanos, que eran cuatro, y los cables de la luz”, expresó al describir los elementos afectados.
La mujer aseguró que, como consecuencia de los daños en la instalación, los escolares debieron permanecer sin energía eléctrica durante parte de la jornada.
“Los nenes estuvieron el viernes hasta el mediodía sin luz”, afirmó.
La situación generó preocupación entre los padres, que consideran que los daños en las instalaciones pueden representar riesgos adicionales si no se realizan las reparaciones y controles correspondientes.
Hasta la carne del comedor fue robada
Las familias también denunciaron la sustracción de alimentos destinados al comedor escolar.
Una de las madres señaló que entre los productos robados se encontraba carne que debía utilizarse para preparar las comidas de los alumnos.
“Hasta la carne les habían robado, que ellos comen acá porque es una escuela de tiempo extendido”, manifestó.
Los padres destacaron que el comedor constituye un servicio esencial para los niños que permanecen varias horas en el centro educativo.
Por ese motivo, entienden que estos robos no solamente representan un perjuicio económico para la institución, sino que afectan directamente los recursos destinados al bienestar de los estudiantes.
La reiteración de las sustracciones también obliga a realizar esfuerzos para reponer materiales y alimentos necesarios para el funcionamiento cotidiano.
Denuncian un episodio de persecución policial dentro de la escuela
Uno de los testimonios que generó mayor preocupación estuvo relacionado con una situación de inseguridad ocurrida dentro del propio establecimiento.
Una madre relató que efectivos policiales ingresaron corriendo a la escuela mientras perseguían a una persona que buscaba escapar.
Según su testimonio, el individuo fue detenido dentro del predio escolar, mientras los niños se encontraban presentes.
“Entraron los policías corriendo, siguiendo a un ladrón que se metió para la escuela. Lo agarraron acá dentro y los nenes estaban todos tirados en el piso”, expresó.
La mujer señaló que este episodio modificó las prioridades de los padres, que ahora consideran que la mayor preocupación no son los objetos robados, sino la posibilidad de que ocurra una situación de violencia que afecte a los escolares.
“Ahora lo único que nos preocupa es la seguridad de los gurises”, afirmó.
El relato corresponde al testimonio de las familias y no se cuenta, en la información aportada, con una versión oficial de la Policía sobre ese procedimiento.
Robos a plena luz del día
Los padres aseguraron que los hechos no ocurren exclusivamente durante la noche.
Una de las entrevistadas relató que en una oportunidad una persona fue sorprendida mientras sustraía cables en pleno día.
Según explicó, inicialmente un familiar creyó que los ruidos provenían de un vecino que estaba realizando tareas de poda.
Sin embargo, posteriormente descubrieron que se trataba de una persona que estaba robando cables.
“Mi marido creía que el vecino estaba podando el árbol y no era el vecino. Era uno que estaba robando cable a plena tarde”, recordó.
El episodio fue mencionado como ejemplo de la frecuencia de los robos y de la preocupación que genera entre quienes viven en las inmediaciones del establecimiento.
Las familias consideran que la reiteración de estos hechos demuestra la necesidad de adoptar medidas de prevención más efectivas.
Sospechan que los robos están vinculados con la venta de cobre
Durante la entrevista, algunos padres plantearon su interpretación sobre las posibles motivaciones de los robos.
Una de las madres consideró que la sustracción reiterada de cables y componentes de aire acondicionado podría estar relacionada con la comercialización de cobre.
También vinculó estos hechos con el consumo problemático de drogas, aunque no aportó información que permita establecer responsabilidades concretas.
“Roban los cables, venden el cobre para poder cambiarlo en las bocas”, afirmó.
Se trata de una sospecha expresada por una de las entrevistadas, sin que se hayan presentado datos oficiales que permitan confirmar esa relación.
Otros familiares señalaron que la inseguridad debe analizarse como parte de una problemática social más amplia.
En ese sentido, mencionaron situaciones de desempleo y dificultades económicas que afectan a determinados sectores de la población.
Sin embargo, insistieron en que estas circunstancias no justifican que las escuelas se conviertan en lugares donde se reiteran los delitos.
El esfuerzo de maestros y familias no alcanza
Uno de los principales cuestionamientos de los padres estuvo dirigido a la necesidad permanente de reponer los materiales sustraídos.
Según señalaron, las maestras y las familias realizan actividades para recaudar fondos y colaborar con las necesidades de los establecimientos.
Entre esas iniciativas mencionaron rifas y aportes económicos destinados a mejorar las condiciones de las escuelas.
Sin embargo, consideran que estos esfuerzos pierden efectividad cuando los materiales adquiridos vuelven a ser robados.
“Las maestras hacen todo el sacrificio que pueden con rifas y los padres colaboramos en todo lo que podemos. Pero esa no es la solución. Eso es un parche”, expresó uno de los entrevistados.
Los familiares cuestionaron que se destinen recursos a reponer equipos sin contar previamente con mecanismos que permitan protegerlos.
Una de las madres incluso planteó la inconveniencia de volver a instalar los aires acondicionados cuando queda poco tiempo para finalizar el año lectivo y no existen garantías de que no serán sustraídos nuevamente.
Reclaman soluciones y no medidas transitorias
Los padres aseguraron que han realizado planteos y reclamos por los distintos episodios, pero consideran que las respuestas todavía resultan insuficientes.
Una de las madres manifestó que las familias han expresado reiteradamente su malestar por lo sucedido.
“El reclamo se hace, se hace la queja, pero nada”, señaló.
Los entrevistados insistieron en que el problema no puede resolverse únicamente mediante la reposición de los objetos robados.
Consideran necesario mejorar la protección de los edificios y adoptar medidas que permitan impedir el ingreso de personas ajenas a las instituciones.
También reclamaron que las autoridades competentes atiendan la situación antes de que se produzca un episodio con consecuencias más graves.
La seguridad de los niños es la principal preocupación
Durante la entrevista, los familiares coincidieron en que los robos materiales pasaron a un segundo plano frente a los riesgos que, según consideran, enfrentan los alumnos.
La sustracción de cables eléctricos, la falta de energía durante las clases y el ingreso de una persona perseguida por la Policía fueron mencionados como situaciones que generan especial inquietud.
Uno de los entrevistados planteó que el problema debe ser abordado desde dos dimensiones fundamentales: la seguridad y las condiciones sociales del entorno.
“Acá tenés dos cosas muy fundamentales. Primero, la seguridad. Y segundo, que estás rodeado por un ambiente complicado”, expresó.
Las familias sostienen que los centros educativos deben contar con condiciones adecuadas para que los niños puedan estudiar, alimentarse y desarrollar sus actividades sin exponerse a situaciones peligrosas.
Por ese motivo, esperan medidas que permitan prevenir nuevos hechos y devolver tranquilidad a la comunidad educativa.
Los padres de las escuelas Nº 1 y Nº 3 reclaman una intervención que vaya más allá de reponer equipos y reparar daños. Su principal exigencia es garantizar la seguridad de los escolares y evitar que los episodios de inseguridad continúen afectando la vida cotidiana de las instituciones.


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