Mides trabaja en la reinserción educativa y laboral de personas que viven en refugios

María Inés Firpo destacó que unos 10 usuarios participan actualmente en los programas Accesos y Uruguay Impulsa. Los equipos también abordan salud, vínculos familiares y continuidad educativa para generar alternativas de egreso de la situación de calle.
Actualidad06 de agosto de 2026Paola RubboPaola Rubbo

El Ministerio de Desarrollo Social trabaja en Paysandú con un abordaje integral de las personas en situación de calle que permanecen en los refugios, con énfasis en la continuidad educativa, la inserción laboral, la atención en salud y la recuperación de vínculos familiares.

La directora departamental del Mides, María Inés Firpo, explicó en una entrevista con Radio Paysandú que los educadores sociales cumplen un papel central en el seguimiento de las trayectorias de cada usuario.

Actualmente, alrededor de 10 personas que permanecen en los dispositivos participan de los programas Accesos, del Mides, y Uruguay Impulsa, con acompañamiento de los equipos del refugio.

“Hay educadores que están trabajando las trayectorias educativas y laborales de las personas en situación de calle que están en el refugio”, explicó Firpo.

El objetivo es que la estadía en estos centros no quede limitada exclusivamente al alojamiento y la alimentación, sino que se transforme en una oportunidad para reconstruir proyectos personales que permitan, progresivamente, salir de la situación de calle.

Seguimiento de las experiencias laborales

Firpo señaló que quienes ingresan a los programas de empleo reciben acompañamiento durante todo el proceso.

Los educadores realizan un seguimiento de las experiencias laborales y trabajan sobre las dificultades que puedan surgir, buscando generar herramientas que permitan sostener posteriormente una actividad laboral.

Para la directora departamental, esta tarea resulta fundamental porque la posibilidad de contar con un ingreso propio es uno de los elementos necesarios para avanzar hacia la autonomía.

El trabajo, sin embargo, no se realiza de manera aislada.

Los equipos procuran abordar al mismo tiempo otras dimensiones de la vida de las personas, como la educación, la salud y los vínculos familiares.

Retomar los estudios

La continuidad educativa es otro de los ejes centrales.

Firpo explicó que, cuando una persona abandonó sus estudios, los educadores procuran generar las condiciones para que pueda retomarlos.

“Si hay algún gurí que hizo hasta determinado año y después abandonó, lo enganchan de nuevo para poder estudiar”, ejemplificó.

Recordó que durante el año pasado hubo incluso dos personas que se encontraban culminando la educación primaria mientras permanecían vinculadas al dispositivo.

La propuesta apunta a reconstruir las trayectorias educativas de acuerdo con la historia y las posibilidades de cada usuario.

Para el Mides, completar ciclos educativos o acceder a nuevas instancias de formación también aumenta las posibilidades de acceder a un empleo más estable.

Salud mental y consumo problemático

El abordaje integral incluye además una fuerte coordinación con los servicios de salud.

Firpo explicó que entre las personas atendidas existen situaciones relacionadas con salud mental, consumos problemáticos y otras enfermedades que requieren tratamientos específicos.

“Hay salud mental, hay problemas graves de consumo y también problemas graves de salud de otro tipo”, sostuvo.

Por esa razón, el Mides articula con otros organismos para procurar que los usuarios accedan a controles, tratamientos y seguimientos adecuados.

La directora destacó que el funcionamiento de los refugios durante las 24 horas permite desarrollar este trabajo con mayor profundidad.

Cuando los dispositivos funcionaban únicamente durante la noche, las posibilidades de acompañar trámites, consultas médicas, procesos educativos o laborales eran mucho menores.

“Poder estar 24 horas nos permite trabajar todas esas cosas que antes, funcionando solamente de noche, no podíamos”, explicó.

Educadores, cuidadores y equipo psicosocial

Dentro de los refugios existen diferentes roles.

Los cuidadores se ocupan del acompañamiento cotidiano, mientras que los educadores sociales trabajan especialmente sobre las trayectorias personales en áreas como educación, empleo y acceso a derechos.

A ellos se suma el equipo psicosocial, integrado por profesionales de Psicología y Trabajo Social.

Uno de sus principales objetivos es intentar reconstruir redes familiares y comunitarias cuando existen condiciones para hacerlo.

Firpo destacó el trabajo que se realiza para promover revinculaciones familiares y recuperar apoyos que muchas veces se perdieron antes de que la persona llegara a vivir en la calle.

“Entradas, pero también salidas”

La jerarca remarcó que el principal desafío es generar posibilidades reales de egreso.

Sostuvo que un refugio no puede transformarse simplemente en un espacio donde las personas permanezcan indefinidamente sin cambios en su situación.

“Si tenemos solamente un lugar donde lo único que hacemos es estar y no generamos un cambio, no generamos trayectoria ni acompañamiento, termina siendo un depósito para personas en situación de calle”, expresó.

Firpo señaló que la estrategia busca evitar un sistema con “entradas pero sin salidas”.

Para lograrlo, consideró imprescindible trabajar en las distintas dimensiones que condicionan la vida de cada persona.

Educación, empleo, salud, vínculos familiares y acompañamiento social forman así parte de una misma intervención orientada a recuperar autonomía.

“Para nosotros es bien importante trabajar las trayectorias”, concluyó.

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