
El Vivero Municipal se renueva y recupera especies nativas del litoral
Esteban OberttiEl Vivero Municipal de Paysandú atraviesa un proceso de recuperación integral que incluye el invernáculo, las áreas exteriores de producción y el jardín botánico ubicado en el Parque París-Londres.
La iniciativa forma parte de la estrategia de Paysandú Reverdece y tiene como objetivo aumentar la producción de plantas, estudiar el comportamiento de diferentes especies y fortalecer el valor educativo y ambiental del espacio.
La ingeniera Sandra Zibil, integrante del equipo Paysandú Reverdece, explicó que actualmente se trabaja en la recuperación de toda la infraestructura vinculada al vivero.
“Se viene recuperando todo el espacio, tanto el invernáculo como el área exterior, donde se produce la parte de herbáceas y algunas especies leñosas”, señaló.
El proyecto no considera al vivero y al jardín botánico como espacios separados. Por el contrario, ambos forman parte de un mismo sistema de producción, investigación y educación.
Buena parte del material cultivado en el vivero es trasladado posteriormente al jardín botánico, donde se observa su adaptación a las características del suelo, el clima y los distintos sectores del parque.
“Mucho material que sale del vivero entra al jardín botánico para experimentación, para ver cómo se comporta y en qué áreas es ideal plantarlo”, explicó Zibil.
Este seguimiento resulta especialmente importante para los árboles que luego podrán ser utilizados en calles, plazas, parques y otros espacios públicos de Paysandú.
El jardín botánico cuenta con sectores organizados según regiones geográficas y continentes, lo que permite mostrar y comparar distintas especies.
Sin embargo, el equipo decidió fortalecer especialmente el área destinada a la flora nativa, considerada una de las más representativas del parque.
La propuesta busca reproducir las características del monte de parque existente en la costa del río Uruguay, un ecosistema propio del litoral.
“Quisimos recuperar la costa del Sacra y reproducir lo que pasa en el ecosistema del monte de parque, único en el litoral del río Uruguay”, afirmó.
Uno de los cambios aplicados fue reducir la frecuencia de los cortes de pasto en determinados sectores.
La medida permitió que especies que permanecían ocultas o no podían completar sus ciclos naturales comenzaran a reaparecer.
“En muy poco tiempo nos llevamos una sorpresa. Al evitar el corte continuo comenzaron a resurgir especies herbáceas y gramíneas de estación”, relató Zibil.
Muchas de esas plantas ya se encontraban en el lugar, pero los cortes frecuentes impedían que crecieran, florecieran o produjeran semillas.
También comenzaron a recuperarse especies leñosas. Algunas debieron ser replantadas, mientras que otras surgieron mediante regeneración espontánea.
Actualmente, en el sector de monte nativo el pasto se corta únicamente en dos momentos del año: al finalizar el verano y al terminar el invierno.
Esta modalidad permite que las plantas completen su ciclo, produzcan semillas y vuelvan a germinar.
“Favorecemos a las especies que semillan. Luego encontramos las nuevas plantas, las separamos y espontáneamente se vuelve a formar ese monte que existió”, explicó.
El proceso permitió comprobar la capacidad de recuperación natural del lugar.
Para el equipo, la rapidez con la que reaparecieron diferentes especies demuestra la resiliencia del ecosistema cuando se reducen las intervenciones.
“Vemos la resiliencia que tiene este espacio y es increíble. Nos ha llamado muchísimo la atención”, destacó Zibil.
El trabajo también despertó el interés de instituciones educativas y académicas.
Equipos de la Universidad de la República y estudiantes de UTU han visitado el jardín botánico para desarrollar estudios sobre la regeneración del monte nativo.
Una de las preguntas que se busca responder es cuánto tiempo necesita un ecosistema de estas características para recuperarse luego de una intervención o una destrucción parcial.
Los estudios permitirán obtener información útil para futuras políticas de restauración ambiental, manejo de espacios verdes y conservación de especies.
El vivero cumple así una función que supera ampliamente la producción de plantas.
Además de aportar ejemplares para el arbolado y los espacios públicos, funciona como laboratorio natural, espacio educativo y herramienta para comprender mejor la biodiversidad de Paysandú.
La recuperación del invernáculo y de las áreas exteriores permitirá ampliar ese trabajo y responder a las necesidades del programa Paysandú Reverdece.
La estrategia apunta a incrementar la presencia de vegetación, seleccionar las especies más adecuadas para cada lugar y recuperar ambientes naturales propios del departamento.
El Parque París-Londres se consolida de esta manera como un espacio donde conviven producción, investigación, educación y conservación.
Y mientras avanzan las obras en el vivero, la naturaleza ya comenzó a mostrar los primeros resultados: especies que parecían desaparecidas volvieron a crecer cuando encontraron el tiempo y las condiciones necesarias.


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