
Farinha cuestiona reestructura del portland de Ancap y advierte impacto social en Paysandú
Esteban OberttiEn una entrevista en el programa La mañana de la radio de Radio Paysandú AM 1240, el diputado del Partido Nacional, Fermín Farinha, se refirió a la reconfiguración del negocio del portland de Ancap y expresó fuertes cuestionamientos sobre el rumbo de la empresa, advirtiendo que las medidas previstas tendrán un impacto directo en los trabajadores y en la economía de Paysandú.
Según explicó, los cambios que se están planteando apuntan principalmente a un ajuste en el personal, más que a una transformación estructural del negocio. “El ajuste va a ser desde el punto de vista del personal, es decir, pasar funcionarios de un lado para el otro para que los números den”, señaló.
No obstante, el legislador puso en duda la efectividad de esta estrategia. “Se dice que el negocio dejaría de perder, pero lo digo entre comillas, porque perder va a seguir perdiendo”, afirmó, remarcando que, más allá de los ajustes contables, el problema de fondo no estaría resuelto.
Farinha también introdujo el concepto de “pérdida social”, al considerar que el impacto de estas decisiones va más allá de lo económico. En ese sentido, mencionó un estudio de la Universidad de la República que analiza las consecuencias del cierre de la planta de portland en Paysandú.
“Ese estudio indica que por cada trabajador afectado, se impacta en al menos seis personas más, considerando toda la cadena de proveedores y empleos indirectos”, explicó. Para el diputado, este efecto multiplicador debe ser tenido en cuenta al momento de evaluar cualquier medida.
Si bien reconoció que el negocio del portland viene registrando pérdidas millonarias desde hace años, Farinha planteó que la discusión no puede centrarse únicamente en ese aspecto. “La pregunta es si es Paysandú quien tiene que pagar ese costo”, sostuvo.
En ese marco, comparó la situación con otros episodios vinculados a empresas públicas, como la recapitalización de Ancap o el caso de la regasificadora, donde —según afirmó— las pérdidas fueron asumidas a nivel nacional. “El país pagó esas malas decisiones, no un solo departamento”, indicó.
Sin embargo, en este caso, advirtió que el impacto recaerá directamente sobre Paysandú. Según detalló, la reestructura afectará tanto a trabajadores de la planta como a otros vinculados a la cadena productiva, incluyendo unos 75 empleados del sector extractivo y otros funcionarios que podrían ser trasladados.
“Esos puestos no van a estar cotizando en Paysandú ni generando derrame económico en el departamento”, alertó, subrayando las posibles consecuencias en la actividad local.
Además, cuestionó la falta de alternativas para mitigar este impacto. “Estamos en contra de que no haya un plan B o un plan C para estas situaciones”, expresó, insistiendo en la necesidad de generar mecanismos de compensación para el departamento.
Farinha también criticó la falta de definiciones claras y la demora en la toma de decisiones. Según dijo, los plazos continúan avanzando sin que se aborden soluciones de fondo, lo que genera incertidumbre tanto en los trabajadores como en la comunidad.
Finalmente, advirtió que en algún momento se concretarán medidas que podrían ser definitivas para la planta. “Va a llegar un momento en que alguien apriete el botón y tome una decisión”, señaló, en referencia a la operativa del horno de la planta, que ha sido objeto de idas y vueltas en los últimos tiempos.
La entrevista dejó en evidencia la preocupación por el futuro del portland de Ancap y su impacto en Paysandú, en un contexto donde se cruzan variables económicas, sociales y políticas que aún no tienen una resolución clara.
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El diputado afirmó que los ajustes se centrarán en el personal y que el negocio seguirá en pérdidas, mientras alertó por las consecuencias económicas en el departamento
En una entrevista en el programa La mañana de la radio de Radio Paysandú AM 1240, el diputado del Partido Nacional, Fermín Farinha, se refirió a la reconfiguración del negocio del portland de Ancap y expresó fuertes cuestionamientos sobre el rumbo de la empresa, advirtiendo que las medidas previstas tendrán un impacto directo en los trabajadores y en la economía de Paysandú.
Según explicó, los cambios que se están planteando apuntan principalmente a un ajuste en el personal, más que a una transformación estructural del negocio. “El ajuste va a ser desde el punto de vista del personal, es decir, pasar funcionarios de un lado para el otro para que los números den”, señaló.
No obstante, el legislador puso en duda la efectividad de esta estrategia. “Se dice que el negocio dejaría de perder, pero lo digo entre comillas, porque perder va a seguir perdiendo”, afirmó, remarcando que, más allá de los ajustes contables, el problema de fondo no estaría resuelto.
Farinha también introdujo el concepto de “pérdida social”, al considerar que el impacto de estas decisiones va más allá de lo económico. En ese sentido, mencionó un estudio de la Universidad de la República que analiza las consecuencias del cierre de la planta de portland en Paysandú.
“Ese estudio indica que por cada trabajador afectado, se impacta en al menos seis personas más, considerando toda la cadena de proveedores y empleos indirectos”, explicó. Para el diputado, este efecto multiplicador debe ser tenido en cuenta al momento de evaluar cualquier medida.
Si bien reconoció que el negocio del portland viene registrando pérdidas millonarias desde hace años, Farinha planteó que la discusión no puede centrarse únicamente en ese aspecto. “La pregunta es si es Paysandú quien tiene que pagar ese costo”, sostuvo.
En ese marco, comparó la situación con otros episodios vinculados a empresas públicas, como la recapitalización de Ancap o el caso de la regasificadora, donde —según afirmó— las pérdidas fueron asumidas a nivel nacional. “El país pagó esas malas decisiones, no un solo departamento”, indicó.
Sin embargo, en este caso, advirtió que el impacto recaerá directamente sobre Paysandú. Según detalló, la reestructura afectará tanto a trabajadores de la planta como a otros vinculados a la cadena productiva, incluyendo unos 75 empleados del sector extractivo y otros funcionarios que podrían ser trasladados.
“Esos puestos no van a estar cotizando en Paysandú ni generando derrame económico en el departamento”, alertó, subrayando las posibles consecuencias en la actividad local.
Además, cuestionó la falta de alternativas para mitigar este impacto. “Estamos en contra de que no haya un plan B o un plan C para estas situaciones”, expresó, insistiendo en la necesidad de generar mecanismos de compensación para el departamento.
Farinha también criticó la falta de definiciones claras y la demora en la toma de decisiones. Según dijo, los plazos continúan avanzando sin que se aborden soluciones de fondo, lo que genera incertidumbre tanto en los trabajadores como en la comunidad.
Finalmente, advirtió que en algún momento se concretarán medidas que podrían ser definitivas para la planta. “Va a llegar un momento en que alguien apriete el botón y tome una decisión”, señaló, en referencia a la operativa del horno de la planta, que ha sido objeto de idas y vueltas en los últimos tiempos.
La entrevista dejó en evidencia la preocupación por el futuro del portland de Ancap y su impacto en Paysandú, en un contexto donde se cruzan variables económicas, sociales y políticas que aún no tienen una resolución clara.


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