La situación en la planta de Ambev-Cympay en Paysandú atraviesa uno de sus momentos más complejos. Así lo confirmó Eduardo Alza en diálogo con CW35 Radio Paysandú, al señalar que entre 90 y 100 trabajadores —de un total aproximado de 115— fueron enviados al seguro de desempleo, dejando a la gran mayoría de la plantilla sin actividad.
“La plantilla ronda los 115 trabajadores, siempre puede variar un poco, pero en esta oportunidad somos entre 90 y 100 los que quedamos afectados”, explicó el dirigente. La medida, que comenzó a regir el 1º de marzo, impacta de lleno en decenas de familias sanduceras.
Alza remarcó que, más allá de lo laboral, el golpe es profundamente humano y emocional. “Le pedimos a la gerencia que al menos nos avisara un par de días antes para preparar el cuerpo, preparar la familia. Esto no afecta solo al trabajador, afecta a cada hogar”, expresó.
El dirigente subrayó que la decisión llega en un momento particularmente sensible del año, con el inicio de clases y los gastos que ello implica. “Estamos en una fecha complicada. No es solo que son dos meses, es que son dos meses con un banco de incertidumbre tremendo”, sostuvo.
Esa incertidumbre es, precisamente, uno de los factores que más inquieta a los trabajadores. Si bien la empresa comunicó que el envío al seguro es por un período inicial de dos meses, no existen garantías claras sobre lo que sucederá después.
Apoyo político y respaldo sindical
En medio del escenario adverso, Alza destacó el respaldo recibido por parte de autoridades departamentales y legisladores. “Estamos muy conformes con la actividad del intendente. Creemos que es un actor principal y un socio estratégico para ayudarnos a desenroscar este nudo”, afirmó.
También valoró el contacto de los tres diputados del departamento, quienes —según señaló— han mantenido comunicación con los trabajadores y comenzaron gestiones a nivel nacional para visibilizar la problemática.
La estrategia del sindicato apunta a articular apoyos políticos y sindicales que permitan abrir instancias de negociación y explorar alternativas para sostener la actividad de la planta.
Reuniones clave durante la semana
En ese marco, esta semana se presenta como decisiva. El miércoles, el grupo maltero se reunirá en Paysandú para brindar apoyo y analizar nuevas estrategias. “Vienen a darnos respaldo y a readecuar algunas líneas de trabajo. Hoy es la maltería de Paysandú, pero nadie puede asegurar qué pasará en el futuro”, advirtió Alza.
El dirigente explicó que si bien otras plantas del grupo pueden tener condiciones logísticas diferentes, el contexto general del país —con altos costos operativos— afecta a todo el sector. “Uruguay es caro para todos. Hoy nos toca a nosotros, pero mañana puede tocarle a otro”, reflexionó.
La preocupación no se limita a la coyuntura actual, sino que apunta a la sustentabilidad del negocio en el mediano y largo plazo.
Además, el jueves 5 está prevista la llegada a Paysandú de la directiva nacional de la Federación de la Bebida. La visita tendrá como objetivo expresar respaldo formal a los trabajadores y definir acciones conjuntas. “Seguramente habrá una conferencia de prensa para que el presidente de la Federación se exprese y manifieste el apoyo que estamos necesitando”, adelantó.
Un conflicto con impacto regional
El envío al seguro de desempleo de casi el 90% de la plantilla no solo repercute en las familias directamente afectadas, sino también en la economía local. Cada salario que deja de circular representa menos consumo y menor dinamismo para el comercio y los servicios.
Para los trabajadores, el desafío inmediato es sostener la unidad y mantener abiertas todas las vías de diálogo posibles. “Estamos trabajando en conjunto, como bloque maltero y como sindicato, para defender nuestra fuente laboral”, concluyó Alza.
Mientras avanzan las reuniones y gestiones, la incertidumbre sigue marcando el pulso de decenas de hogares sanduceros que hoy dependen de una resolución favorable para recuperar estabilidad y proyectar su futuro.










