La selección absoluta de Paysandú empató 1 a 1 frente a Rivera este viernes 13 de febrero en el Estadio Artigas, por el partido de ida de las semifinales del Litoral Norte en la Copa Nacional de Selecciones. La Blanca volvió a mostrar superioridad en el juego, como ya lo había hecho en otros encuentros del certamen, pero otra vez quedó en evidencia una cuenta pendiente: la eficacia frente al arco.
El equipo sanducero dominó largos pasajes del partido, manejó la pelota y generó situaciones, especialmente en el complemento, pero no logró traducir ese control en el marcador. La serie quedó abierta y se definirá el próximo fin de semana en territorio riverense.
Tras el encuentro, Maximiliano Perg, uno de los referentes del plantel, dialogó con Somos de Acá y dejó un análisis claro y autocrítico.

“Sí, fue un partido complicado, como los que han sido en todo el campeonato. Creo que hemos sido superiores a este rival en todos los partidos, pero tenemos ahí un déficit en el gol, no se nos da”, expresó el jugador.
Perg remarcó que el equipo genera, intenta por distintos caminos, pero no logra concretar. “Lo intentamos, lo buscamos por un lado, por otro, por el medio, por afuera, pero nos cuesta convertir. Lo hemos trabajado en la semana, lo hemos hablado y seguimos con esa falla. Esperemos que la semana que viene se nos dé abrir el marcador antes de los 15 minutos”.
El sanducero hizo hincapié en la importancia de golpear primero. En una serie tan pareja, adelantarse en el tanteador puede cambiar el desarrollo del partido y obligar al rival a salir de su planteo defensivo.
Además del déficit ofensivo, Perg reconoció que hubo una desatención defensiva que terminó costando caro. “Después mejorar esa desatención en defensa que nos cuesta un poquito”, señaló, aunque dejó en claro que el balance general es positivo. “El equipo está bien, el cuerpo técnico está conforme también con el trabajo que venimos haciendo y las formaciones que hemos planteado nos sientan cómodas”.
En el segundo tiempo, Paysandú prácticamente monopolizó la pelota. Rivera se replegó con una línea de cinco defensores y otra de cuatro volantes por delante, apostando a resistir. “Fue un calco de la primera fecha. Atacamos, atacamos, atacamos y nos cuesta hacer el gol”, explicó Perg.
El arquero visitante también fue figura. “Tienen un arquero que está en sus días y saca hasta lo que le tiran desde la tribuna”, comentó con una mezcla de resignación y reconocimiento.
Más allá del empate, la sensación en el plantel no es de derrota. La serie quedó abierta y todo se definirá en la revancha. “Lo bueno es que la llave está abierta y seguimos con chance de poder avanzar”, afirmó el futbolista.
De cara al choque en Rivera, Perg se mostró confiado. No considera que la localía vaya a ser un factor determinante. “Creemos que Rivera no es una cancha que te meta presión. Está lejos de las tribunas, no hay un ambiente que digas que te van a meter presión y pesa la localía”.
La experiencia del plantel también juega a favor. “Tenemos un cuadro con experiencia que tampoco nos pesa jugar de visitante”, agregó.
El viaje, que implica varias horas en ruta, tampoco preocupa al grupo. “Es un viaje largo, pero las condiciones que nos están dando están dadas para viajar cómodo, como han sido estos viajes anteriores”.
Paysandú sabe que hizo méritos para quedarse con algo más en la ida, pero también es consciente de que en este tipo de instancias la contundencia marca la diferencia. La superioridad en el juego ya la ha demostrado. El desafío ahora es transformarla en goles.
La revancha en Rivera será una nueva oportunidad para que la Blanca confirme lo que viene mostrando en el campo y salde esa deuda pendiente con el arco rival. Maxi Perg y compañía confían en que el trabajo realizado durante la semana finalmente tenga recompensa.
La historia está abierta. Y Paysandú va por el triunfo que le permita meterse en la final del Litoral Norte.












