La situación de la policlínica del barrio P3 volvió a instalarse en la agenda pública tras el anuncio de su rehabilitación provisoria, una medida que se concretará el próximo lunes 9 en una vivienda de la zona. Para el edil del Frente Amplio, Andrés Imperial, esta definición no es casual ni aislada, sino el resultado directo de la movilización y organización barrial, que logró impedir el cierre definitivo y el traslado de los servicios de salud a otros puntos de la ciudad.
En diálogo con la prensa, Imperial recordó que desde hace tiempo viene recorriendo y denunciando el estado edilicio de varias policlínicas del departamento, exponiendo públicamente las condiciones en las que deben trabajar los funcionarios y atenderse los usuarios. “Mostramos la cantidad de policlínicas y los estados en los que estaban. Nada se deteriora de un día para el otro; los edificios envejecen como las personas. Acá hay una falta clara del Estado en el rubro mantenimiento”, afirmó.
El edil fue enfático al señalar que el deterioro de la policlínica del P3 no es un hecho aislado, sino parte de una problemática estructural. A su entender, debería existir un rubro específico y permanente de mantenimiento para todas las estructuras del Estado, especialmente en áreas sensibles como la salud. “No solo hay que construir, sino mantener. Cuando se hace algo nuevo, con más razón debería venir acompañado de un plan de mantenimiento”, sostuvo.
En ese sentido, Imperial puso como ejemplo el Polideportivo de Plaza de Deportes, construido durante gobiernos del Frente Amplio. “Se hizo nuevo y se hizo con mantenimiento. Vos entrás ahí y está siempre impecable, limpio, sano, arreglado. No se deteriora porque el contrato de construcción iba con el mantenimiento. Ese es el camino que debería seguir el Estado en todas las cosas”, remarcó.
Respecto a la policlínica del barrio P3, el edil explicó que el grado de deterioro era tal que se resolvió su cierre, planteando como alternativa el traslado de los usuarios a la policlínica de Nuevo Paysandú. Sin embargo, cuestionó duramente esa solución. “Se lo plantea como si fuera tan fácil decirle a la gente que vaya a otra policlínica, cuando Nuevo Paysandú está hace tres años todo dado vuelta por las obras y con dificultades de acceso”, señaló.
Para Imperial, el desenlace favorable que permitió mantener el servicio en el barrio tiene un actor central: la comunidad organizada. “Gracias a los vecinos, gracias a esa movilización y a ese sentido de pertenencia con su propia policlínica, se logró que no se cerrara. Esto iba a que esa policlínica no continuara”, advirtió.
El edil subrayó que el rol de los representantes políticos muchas veces es ser voceros de los reclamos ciudadanos, pero dejó en claro que sin organización social los resultados son muy distintos. “Nosotros podemos ser voceros de lo que el vecino pide, reclama o proyecta para su barrio. Pero si el vecino no se junta, si viene uno solo a decir ‘no nos cierren la policlínica’, probablemente no se la vuelvan a abrir”, reflexionó.
En cambio, destacó que cuando la ciudadanía se organiza, trabaja en comunidad y deja de lado el individualismo, los objetivos se alcanzan. “Ahí sí se logran estas cosas. Es la comunidad la que hace la diferencia”, afirmó.
Finalmente, Imperial valoró que la reapertura provisoria en una vivienda del barrio sea un primer paso, aunque insistió en que el desafío de fondo sigue siendo garantizar condiciones edilicias dignas y sostenibles para todos los centros de atención a la salud del departamento. “No se trata solo de apagar incendios, sino de planificar, mantener y cuidar lo que es de todos”, concluyó.








